Italia elige a Andrea Pirlo para reconstruir la selección
Italia se prepara para entregarle el banquillo de la selección a uno de sus grandes símbolos recientes: Andrea Pirlo. Según informan medios locales, el excentrocampista firmará un contrato de cuatro años que lo llevaría hasta el Mundial de 2030 al mando de la azzurra.
No es un nombre cualquiera. Pirlo fue el metrónomo de la Italia campeona del mundo en 2006 y brilló en la élite europea con Inter, AC Milan y Juventus, marcando una era con su talento y su manera de entender el juego. Tras colgar las botas, dio el salto a los banquillos: dirigió a la propia Juventus, pasó por Sampdoria y por el Fatih Karagümrük turco, y actualmente comanda al Dubai United. Ahora, todo apunta a que vuelve a casa, pero esta vez para sentarse en la silla más caliente del fútbol italiano.
El contexto no puede ser más exigente. El fútbol italiano atraviesa una de sus crisis más profundas en décadas. La selección, cuatro veces campeona del mundo, se ha quedado fuera de tres Mundiales consecutivos, una herida deportiva y emocional que ha sacudido los cimientos de todo el sistema. La salida de Gennaro Gattuso en abril, tras el último fracaso clasificatorio, dejó al descubierto un proyecto agotado.
La posible llegada de Pirlo se interpreta como el primer movimiento de una reforma de mayor calado. En Italia se admite ya sin rodeos: la estructura de formación, el desarrollo de jóvenes y la vía de acceso al fútbol de élite se han deteriorado de forma alarmante. En un país donde el fútbol sigue siendo una obsesión nacional, la sensación de haber perdido el rumbo ha encendido todas las alarmas.
Pirlo, con su figura icónica y su lectura del juego, encarna la idea de un nuevo ciclo. No solo se trata de elegir un seleccionador; se trata de marcar una línea, de ofrecer un rostro reconocible a una reconstrucción que debe ir mucho más allá de la alineación del domingo. La apuesta es fuerte: cuatro años de confianza para intentar enderezar el camino hasta 2030.
Antes de girar hacia Pirlo, la Federación Italiana de Fútbol había intentado un golpe de efecto aún mayor. Giovanni Malagò, presidente del organismo, confirmó esta semana conversaciones con Pep Guardiola. El técnico que llevó al Manchester City a la cima del fútbol europeo llegó a estudiar seriamente la propuesta, pero, según Sky Italy, terminó rechazándola por “motivos personales que van más allá del fútbol”.
Guardiola ya había avisado antes de su salida del City: no pensaba asumir un nuevo cargo “durante un tiempo”, citando una falta de “energía”. Un discurso que recordó al de su viejo rival Jürgen Klopp cuando se marchó de Liverpool. La diferencia es que el alemán ya ha encontrado su siguiente reto.
Klopp, de 59 años, fue presentado este viernes en Fráncfort como nuevo seleccionador de Alemania. Ha firmado también por cuatro años, con el objetivo de liderar a la Mannschaft en la Eurocopa 2028 y en el Mundial de 2030. “La selección nacional nos une a los alemanes como casi nada más puede hacerlo. Eso es lo que hace que esta tarea sea tan especial para mí”, afirmó durante su presentación.
Mientras Alemania se ilusiona con el carisma de Klopp, Italia se encomienda al cerebro de Pirlo. Uno apuesta por la energía desbordante de la banda, el otro por la calma del regista trasladada al banquillo. Dos caminos distintos hacia el mismo horizonte: 2030.
Para Italia, la incógnita es clara: ¿bastará el genio de un mito para rescatar a una selección que ha perdido su lugar en el mundo o hará falta una revolución aún más profunda en los cimientos del calcio? La respuesta empezará a escribirse en cuanto Pirlo dé su primera lista. Y, esta vez, el margen de error es mínimo.






