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Iraola en alerta roja antes del debut de Liverpool

La temporada aún no ha arrancado y Andoni Iraola ya se encuentra ante un viejo fantasma en Liverpool: una crisis de lesiones en el corazón de la defensa y un equipo que, a dos semanas del inicio de la Premier League, no termina de parecer listo.

En el horizonte asoma el estreno ante Newcastle en St. James’ Park. En la banda derecha del ataque sigue sin aparecer el heredero de Mohamed Salah. Si Bradley Barcola o Ibrahim Mbaye no han firmado cuando llegue el viaje al norte, al menos ahí hay parches: Rio Ngumoha y Federico Chiesa pueden ocupar ese hueco con garantías. El problema gordo está atrás.

Un solo central sano… antes de Araujo

Antes de que se conociera la inminente llegada de Ronald Araujo, el panorama era casi surrealista: Liverpool se veía ante la posibilidad real de iniciar la campaña con un solo central sénior disponible.

Joe Gomez está totalmente descartado. Giovanni Leoni aún no ha regresado a los entrenamientos mientras apura la recuperación de su rotura de ligamento cruzado. Jeremy Jacquet, pese a haberse incorporado a la pretemporada antes que muchos, todavía no ha disputado ni un minuto este verano.

Las dudas sobre la participación del francés contra Monaco crecen día a día. Si no juega mañana en Anfield, el escenario más optimista es que sume unos 45 minutos frente a Como el próximo fin de semana. Muy poco rodaje para alguien que se va a asomar por primera vez a la Premier League.

Con ese contexto, el plan de Iraola es casi de emergencia: envolver en algodón a Virgil van Dijk y a Araujo durante las próximas dos semanas y rezar para que, en ese corto margen, construyan una mínima sociedad que les permita sostener el eje de la zaga desde el primer día.

Una crisis distinta… y bastante autoinducida

Liverpool conoce bien lo que es una plaga de lesiones en defensa. Esta, sin embargo, tiene un punto de autoinfligida. Cualquiera que mirase la plantilla al inicio del verano podía detectar que la línea de cuatro pedía refuerzos con urgencia. La operación Araujo, por tiempos y contexto, huele más a solución de emergencia que a movimiento largamente planificado.

Incluso con el uruguayo a bordo, la manta sigue siendo corta. Iraola está a una sola lesión de tener que improvisar en una de las zonas más delicadas del campo. Y ahí entra en juego un precedente muy reciente: lo que hizo su antecesor.

El manual de Arne Slot

Arne Slot ya tuvo que navegar aguas muy parecidas la pasada temporada. La lesión de Leoni en septiembre le dejó con solo tres centrales para el resto del curso. El neerlandés, sin embargo, no se alteró demasiado pese al historial físico de Gomez y la disponibilidad intermitente de Ibrahima Konaté en los últimos años.

“Ryan (Gravenberch) y Wata (Endo) pueden jugar ahí”, soltó Slot con frialdad a comienzos de temporada. “Así que no es como si de repente nos hubiéramos quedado sin opciones en esa posición”.

La capacidad de Wataru Endo para incrustarse como central es conocida. Lo ha hecho en varias ocasiones durante sus tres años en Liverpool. El problema ahora es su propio estado físico: acaba de regresar a los entrenamientos tras una lesión, y pedirle que salga de inicio en St. James’ Park en una posición tan exigente sería mucho más que un simple favor.

Si algo le ocurre a Van Dijk o a Araujo antes o durante ese partido, todas las miradas apuntarán a Ryan Gravenberch. El neerlandés ya ha pisado esa demarcación, aunque su experiencia es mínima y su gran referencia como central es aquella goleada por 6-0 ante Qarabag en enero, un contexto imposible de usar como baremo serio.

Un parche que puede quedar al descubierto

La realidad es tozuda: Iraola no tiene muchas más cartas. Si Gravenberch o Endo acaban arrancando como centrales frente a Newcastle, la imagen de planificación deportiva de Liverpool quedará en entredicho, por más que el equipo pueda competir en el corto plazo.

El fichaje de Araujo mitiga el incendio, pero no lo apaga. Obliga al técnico a vivir al límite en una posición en la que un simple golpe puede dinamitar semanas de trabajo. Y coloca al uruguayo bajo una presión nada menor: llegar, adaptarse a un nuevo club, entenderse con Van Dijk casi a contrarreloj… y, sobre todo, mantenerse sano.

Porque, tal y como está el panorama, hay una consigna que en Liverpool suena más fuerte que cualquier cántico de Anfield: Ronald, no te puedes romper.

Iraola en alerta roja antes del debut de Liverpool