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Inglaterra enfrenta dudas defensivas antes del duelo en el Azteca

La cuenta atrás para el duelo de octavos de final del Mundial entre Inglaterra y México en el Azteca arranca con una preocupación seria para Thomas Tuchel: Djed Spence ha encendido las alarmas.

El lateral, de 25 años, que fue titular en la victoria de dieciseisavos ante DR Congo ocupando el costado derecho de la defensa, ha comunicado unas molestias musculares en las horas previas al choque. No hay parte médico detallado, no hay diagnóstico público. Solo una incómoda incertidumbre sobre si el jugador del Tottenham estará en condiciones de repetir en el once el domingo por la noche (lunes, 01:00 BST).

En un escenario tan hostil como el Azteca, perder a su lateral derecho titular sería un golpe importante para Tuchel, que ya venía caminando sobre el alambre en defensa.

Porque el problema no se queda en Spence. Reece James sigue siendo duda por una lesión en los isquiotibiales que le viene lastrando. El cuerpo técnico no descarta por completo su participación, pero el riesgo de recaída está sobre la mesa. Cada sesión, cada gesto, se analiza al detalle.

La única buena noticia para el seleccionador inglés llega con el nombre de Jarell Quansah. El central vuelve a estar disponible después de perderse el duelo ante DR Congo por un problema de tobillo sufrido en la victoria de la fase de grupos frente a Panamá. Su regreso amplía el abanico de opciones, pero no resuelve por sí solo el rompecabezas del lateral derecho.

Si Spence no llega a tiempo y James no ofrece garantías, Tuchel se verá obligado a retocar de nuevo la línea de atrás. Otra vez. Y esta vez con un rival que exige al máximo por fuera, en un estadio que multiplica cada error.

La situación abre de par en par la puerta a algo más que simples cambios de nombres. Una modificación de sistema está sobre la mesa. Tres centrales para proteger mejor la zona, carrileros largos para compensar la ausencia de un lateral puro, o incluso un ajuste más conservador para intentar controlar el ritmo mexicano desde la solidez.

La decisión no será solo táctica, también emocional. Inglaterra llega al Azteca con el impulso de la victoria ante DR Congo, pero con la sensación de que cada lesión en defensa obliga a reinventarse sobre la marcha. Y en un Mundial, a estas alturas, cada detalle en la pizarra puede marcar la frontera entre seguir vivo o hacer las maletas.