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Inglaterra debe atacar las debilidades de Messi en semifinal

Lionel Messi llega a la semifinal como la figura del Mundial. Ocho goles, dos asistencias, una selección entera girando a su alrededor y Argentina a un paso de otra final consecutiva. El plan habitual contra él es obvio: cómo frenarlo. Jamie Carragher, sin embargo, mira al otro lado del tablero.

Para el excentral, Inglaterra no solo debe obsesionarse con neutralizar al argentino. Debe atacar donde Messi menos aparece: cuando toca defender.

Messi, genio con y sin balón… pero sin presión

“Es nada nuevo con Messi. Lleva 20 años y nadie ha encontrado la respuesta”, recuerda Carragher. La frase encierra resignación, pero también un reto. Thomas Tuchel sabe que no hay fórmula mágica para anular al que muchos consideran el mejor de la historia, y el propio Carragher asume que no se trata de pegarle un marcador al hombre durante 90 minutos.

Tiene claro, eso sí, que Inglaterra necesita un plan específico. Los jugadores lo esperan. Es un Mundial, es Messi, es una semifinal.

Y ahí introduce su giro: no solo hay que pensar en cómo frenarle, sino en cómo castigar lo que deja descubierto.

“Messi camina cuando el rival tiene la pelota”, subraya Carragher. No es una crítica nueva, es una realidad táctica: Argentina defiende, en esencia, con nueve futbolistas de campo. Para el analista, eso no significa que el lateral izquierdo inglés deba quedarse pegado a él por miedo a una contra. Todo lo contrario. Esa zona, ese costado, puede ser un pasillo para hacer daño si se elige bien cuándo y cómo soltar al lateral.

Tuchel y su cuerpo técnico buscarán el equilibrio: no concederle metros al argentino entre líneas, pero tampoco renunciar a explotar ese “jugador menos” en la presión albiceleste.

Atlanta, ecos de Croacia

Carragher mira a la semifinal de Atlanta con una referencia clara: el debut ante Croacia. Aquella vez, Inglaterra supo castigar a un rival que también quería la pelota, que se veía a sí mismo como equipo dominante.

“No creo que haya demasiado entre los equipos”, apunta. Y de inmediato deja ver qué tipo de partido imagina: un rival que no se encierra, que no mete a todos detrás del balón. Un rival que, por carácter, intentará ir a por Inglaterra.

Ahí se abre la ventana. Si Argentina adelanta laterales, si se lanza con valentía, la selección de Tuchel puede encontrar espacios a la espalda. Carragher detecta un matiz interesante: los laterales argentinos se proyectan alto y ancho, pero el equipo no juega con extremos puros. Zonas por explotar, duelos que pueden decantar una semifinal.

El deseo del exdefensa es claro: un partido distinto a la mayoría de los que ha ofrecido Inglaterra en este torneo. Más abierto, más de ida y vuelta. Porque, pese a estar en semifinales, Carragher no se engaña: “Inglaterra no ha estado ni cerca de su mejor nivel en cuanto a rendimiento”.

La semifinal, en ese contexto, se convierte en una prueba doble: contener a Messi y, al mismo tiempo, atreverse a ir a por él.

Tuchel, Bellingham y el calor de Miami

En la previa, no solo se habla de Messi. También de Thomas Tuchel. Sus palabras tras el sufrido triunfo ante Noruega encendieron el debate. El técnico alemán fue duro con el rendimiento de su equipo, habló de falta de calidad con balón y deslizó que Inglaterra estuvo cerca de tirar el partido.

Jude Bellingham, preguntado al instante, respondió desde el sudor y el cansancio. Recordó el calor extremo de Miami, una temperatura por encima de los 33 grados y una sensación térmica cercana a los 40 por la humedad. En otras palabras: no era un partido normal.

Algunos interpretaron choque de egos. Carragher, no.

“No vi nada malo en los comentarios de Tuchel”, defiende. Para él, el alemán fue fiel a su carácter. Ya se vio en su etapa en Chelsea: frontal, directo, emocional. Y eso, en un Mundial, lo considera una virtud. Un seleccionador, insiste, debe ser decisivo, tomar decisiones grandes sin esperar, decir las cosas a la cara.

Carragher incluso elogia la entrevista del técnico. Entiende que Inglaterra no jugó bien y que Noruega pudo perfectamente ganar. Nada de maquillaje.

Y también comprende a Bellingham. Acaba de marcar dos goles, viene de un esfuerzo brutal bajo condiciones extremas y le ponen delante las críticas de su entrenador. Reacciona desde la emoción. Para Carragher, no hay incendio: Tuchel sabrá manejarlo y el vestuario seguirá alineado.

Saka por delante de Madueke: “Este es el partido para arriesgar”

Con Declan Rice recuperado y Reece James ya con minutos ante Noruega, el gran interrogante de Tuchel se reduce al extremo derecho. Noni Madueke ha sido titular cuatro veces en el torneo; Bukayo Saka, tres. El del Arsenal arrastra problemas físicos todo el verano, no está al cien por cien. Pero la semifinal no admite cálculos conservadores.

Carragher lo ve claro: debe jugar Saka.

Madueke ha tenido oportunidades, varias. No ha terminado de romper. Saka tampoco ha brillado, pero su techo, incluso mermado, sigue siendo diferencial. El exdefensa confía en que, con cada minuto, el atacante del Arsenal recupere algo más de chispa, de ese desequilibrio que se le conoce en la Premier.

“Estos son los partidos en los que se arriesga”, viene a decir. Si el cuerpo técnico cree que puede sacarle algo, aunque no esté perfecto, hay que alinearlo. No se puede pensar en guardar fuerzas para una hipotética final. La trampa es precisamente esa: reservar para un partido que aún no existe.

La realidad es contundente: la cita crucial es ahora, contra Messi y Argentina. Todo lo demás, incluido el sueño de un domingo histórico, solo llegará si Inglaterra acierta en este once y en este plan.