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Hoeneß exige refuerzos urgentes para Stuttgart: La Champions no espera

Sebastian Hoeneß ha dejado de hablar en voz baja. En el campamento de entrenamiento de VfB Stuttgart en Grassau, el entrenador volvió a lanzar un mensaje claro hacia los despachos: la plantilla no está donde él quiere… y la Champions League no espera a nadie.

Todo empezó con una pregunta sobre Bilal El Khannouss y el interés que despierta el marroquí. La respuesta de Hoeneß fue directa, sin rodeos: “El objetivo de un entrenador siempre debe ser mantener a los mejores jugadores. Billy es, sin duda, uno de nuestros mejores jugadores”. No fue solo una defensa pública de una pieza clave. Fue una advertencia.

Champions, pero con qué plantilla

Hoeneß amplió de inmediato el foco. No se trata solo de El Khannouss, se trata del nivel global del equipo que debe afrontar una temporada de Champions League.

“Vamos a jugar una temporada de Champions League. Se trata de que también empecemos esta competición en una posición fuerte. Por eso tengo el deseo de que, en lugar de perder sustancia, añadamos sustancia”, remarcó. Palabras pesadas, dirigidas a quienes diseñan el futuro deportivo del club.

El técnico tiene un perfil de fichaje muy definido. Nada de apuestas a largo plazo, no para este momento del ciclo: “Idealmente, potencial que no tenga primero que desarrollarse, sino que ya esté desbloqueado. Espero que sigamos siendo activos. No queda mucho tiempo y gran parte de la pretemporada ya ha pasado. Por eso es grande el deseo de que logremos tener una plantilla fuerte para el inicio”.

La presión es evidente. Y no es la primera vez.

Recuerdos de 2025: un entrenador ya molesto

La incomodidad de Hoeneß con la planificación deportiva no es nueva. Ya en 2025, el entrenador mostró abiertamente su disgusto cuando Nick Woltemade salió del club rumbo a Newcastle United por una cifra récord de hasta 90 millones de euros.

Antes del partido en casa contra Borussia Mönchengladbach, el técnico no maquilló nada: “El hecho es que es una pérdida amarga para nosotros. El verano pasado definimos algunas cosas que queríamos implementar. Y tengo que decir muy claramente que, incluso antes de que Nick fuera traspasado, todavía no habíamos logrado implementar completamente esas cosas. La plantilla no está donde estaba previsto que estuviera”.

Ni siquiera el ingreso récord calmó su enfado: “Por supuesto que hay una situación financiera. Pero la responsabilidad deportiva recae en el entrenador”. Un dardo directo, sin amortiguadores, hacia la cúpula.

La reacción del club entonces fue caótica. La búsqueda de un sustituto para Woltemade se convirtió en una carrera contra el reloj. El acuerdo preferido con KRC Genk por el delantero Hyeon-Gyu Oh se vino abajo en el último momento: tras horas de conversaciones, el reconocimiento médico generó dudas persistentes en el VfB y las posturas de ambos clubes sobre el traspaso estaban demasiado alejadas.

Solo a última hora del mercado de verano de 2025, Stuttgart se movió con decisión: llegó Bilal El Khannouss cedido desde Leicester City, un día después de que el extremo Badredine Bouanani aterrizara procedente de OGC Nice por unos 15 millones de euros. Parches de última hora para un problema estructural.

Refuerzos, pero la delantera sigue coja

Esta vez, la dirección deportiva ya ha hecho algunos movimientos. Fabian Wohlgemuth y Alexander Wehrle han incorporado a Leo Sauer, Tim van der Leij, el guardameta Marius Funk y el centrocampista Grischa Prömel. Nombres nuevos, energía fresca en el vestuario del Neckar.

Sin embargo, cualquiera que mire la plantilla ve el mismo vacío: falta pegada arriba.

Stuttgart sigue empujando por Dzenan Pejcinovic para el puesto de ‘9’ en el centro del ataque. Es el objetivo para liderar la línea, el perfil que Hoeneß quiere para no llegar corto a Europa. Pero las conversaciones con VfL Wolfsburg por el precio del traspaso se atascan. No hay acuerdo, y el calendario avanza.

Mientras tanto, el entrenador aprieta. Sus declaraciones ya no son simples deseos, suenan a ultimátum deportivo: quiere “sustancia”, quiere jugadores hechos, quiere un equipo que pueda mirar a la Champions League sin complejo alguno.

La pregunta ya no es si Stuttgart necesita refuerzos. La verdadera cuestión es si el club reaccionará a tiempo… o si Hoeneß tendrá que afrontar otra temporada grande con una plantilla que, según él mismo, sigue por debajo de lo que se había prometido.