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Gattuso apaga el conflicto con Taylor y rinde homenaje a Baresi

La goleada 6-3 en el amistoso ante Avellino habría bastado para centrar la conversación en el campo. Pero con Gennaro Gattuso nunca es solo fútbol. El técnico, sin embargo, decidió cortar de raíz el ruido en torno al conflicto interno con Taylor y recuperar el foco en su vestuario y en una figura que marcó su vida deportiva: Franco Baresi.

“Todo se acabó en treinta minutos”

Gattuso no esquivó el tema Taylor. Lo atacó de frente, a su manera, con la misma determinación con la que entraba al choque cuando jugaba.

«El otro día alguien se divirtió escribiendo sobre Taylor, pero eso forma parte del juego», lanzó, restando dramatismo a la polémica. «Quien me conoce sabe cómo pienso, cuál es mi estilo. Para mí todo se acabó después de treinta minutos, y lo habéis visto otra vez esta tarde. Tenemos que tener este espíritu».

Sin rodeos. Para el entrenador, el asunto se resolvió dentro del vestuario, en media hora, sin heridas abiertas. Mensaje claro hacia fuera, aviso hacia dentro: el grupo por encima de cualquier fricción individual.

Un equipo que empieza a parecerse a su entrenador

Entre la tormenta mediática y el duelo por una leyenda, Gattuso encontró espacio para hablar de lo que más le interesa: el juego. Y ahí se le notó satisfecho.

«El equipo está empezando a hacer lo que queremos: presión alta, línea adelantada, marcaje al hombre», explicó, subrayando la evolución táctica tras el 6-3 frente a Avellino. «Hay entusiasmo, estamos trabajando bien y es un placer entrenarlos».

Presión arriba, valentía sin balón, duelos individuales por todo el campo: el libreto clásico de Gattuso empieza a calar. El amistoso dejó errores atrás, pero también la sensación de un bloque que asume riesgos y acepta vivir muchos minutos lejos de su propia área. Justo el territorio en el que el técnico se siente cómodo.

El adiós a Baresi, el capitán que cambió el juego

El tono cambió por completo cuando el nombre de Franco Baresi apareció en la conversación. El mito del Milan, fallecido el viernes, ocupó el centro emocional de las palabras de Gattuso.

«Condolencias a la familia», comenzó, con respeto casi marcial. «Cuando hablaba con él me ponía firme: era el capitán, un hombre que hablaba y sonreía poco, pero esas pocas palabras que decía nunca estaban equivocadas».

No era un simple recuerdo. Era un homenaje de discípulo a maestro. Gattuso evocó al defensa que redefinió el papel del líbero y dejó una huella imborrable en la historia del club y del fútbol mundial.

«Era único, una leyenda», continuó. «Nos ha dejado demasiado pronto, pero se ha ido a hacer compañía a muchos grandes campeones. Permanecerá en la historia del fútbol mundial, habría merecido un Balón de Oro por su carrera, por la manera en que cambió el rol de líbero».

En la voz de Gattuso, Baresi no es solo una figura del pasado, sino un punto de referencia para entender qué significa liderar, mandar en el campo y transformar una posición hasta hacerla propia. Un modelo que ya no está, pero cuya sombra seguirá presente cada vez que un defensa salga jugando desde atrás con la serenidad de quien manda en todo el campo.

En una tarde de seis goles, polémicas apagadas y trabajo táctico en progreso, el verdadero peso del día lo marcó el recuerdo de un capitán que, incluso desde la distancia del tiempo, sigue ordenando la línea defensiva de la memoria colectiva del fútbol.