Gareth McElroy salva a Sligo Rovers y causa más problemas a Dundalk
En Oriel Park, cuando el reloj ya mordía el tiempo añadido y Dundalk acariciaba por fin una noche tranquila, todo se vino abajo con la punta de una bota. Gareth McElroy apareció entre un bosque de piernas para empujar un balón suelto y arrancar un punto que sabe a mucho más para Sligo Rovers… y a pesadilla repetida para los locales.
El 1-1 no cuenta toda la historia, pero sí la resume: Dundalk volvió a adelantarse. Y volvió a no ganar.
Horgan firma el gol 100… y no basta
El guion parecía perfecto para el equipo de Ciarán Kilduff. Dominio, ocasiones, ritmo alto y un capitán en modo estelar. Daryl Horgan, el hombre de las noches grandes en Oriel Park, abrió el marcador al inicio de la segunda parte con un disparo alto, potente, inapelable. Era el gol 100 de su carrera de club, el número 60 con la camiseta de Dundalk. Un hito personal en un momento clave de la temporada.
El tanto coronaba una primera hora de control casi absoluto de los locales. Desde el arranque, Sam Sargeant se vio obligado a trabajar. En 17 minutos ya había intervenido ante Ronan Teahan, el propio Horgan y Cian Dillon, aunque sin excesivo sufrimiento. Sligo apenas respiraba.
Su único aviso antes del descanso llegó a los 19 minutos: centro de Jack Shorrock desde la izquierda y remate de cabeza de Luke Pearce, cómodo para Enda Minogue. Nada más. El resto fue un asedio blanco y negro.
Trevor Clarke estrelló un disparo violento en el larguero desde la frontal. Bobby Burns, solo al borde del área, mandó alto una volea que pedía red. Poco después, Clarke volvió a tenerla: Horgan lo encontró libre a unos ocho metros del arco en un saque de esquina, con todo el costado izquierdo abierto, pero el reciente fichaje desde Shamrock Rovers no acertó ni a puerta. Ocasiones de partido resuelto. No lo estuvo.
Dundalk domina, Sligo resiste
Tras el descanso, Sligo amagó con cambiar la historia. Nada más reanudarse, Shorrock ganó la espalda de Mayowa Animasahun y obligó a Minogue a volar para desviar a córner. De ese saque de esquina nació el primer aviso serio de McElroy, cuyo cabezazo se marchó rozando el palo.
El golpe de realidad llegó a los 52 minutos. Clarke aceleró, soltó a Dillon por banda y su envío, pensado para Harry Groome, se envenenó al no encontrar al centrocampista. Groome reaccionó bien, recogió el balón y la jugada, y cedió atrás para su capitán. Horgan no perdonó: derechazo alto, directo a la escuadra, celebración y sensación de justicia. Dundalk por delante. Oriel Park, en calma.
Sligo, sin embargo, no se desmoronó. Shorrock probó de falta lejana, obligando de nuevo a Minogue a intervenir. Al otro lado, Sargeant sostuvo a los de Darren Purse con una parada decisiva a bocajarro ante Dillon tras una prolongación de Horgan. El guardameta mantuvo con vida a un equipo que hace apenas seis días ya había sufrido un gol tardío ante Drogheda United. Esta vez se negaba a caer igual.
Dundalk siguió empujando. Horgan vio cómo un libre directo se desviaba por poco a los 78 minutos. Teahan, sobresaliente en la sala de máquinas, soltó un disparo feroz a cuatro del final que Sargeant desvió con una mano prodigiosa al poste. El estadio olía al 2-0, pero el marcador no se movía.
Un error fatal en el descuento
Y entonces, el desenlace. Minuto 90+1. Un balón colgado al área que no parecía especialmente amenazante se convirtió en un problema mayúsculo. Minogue salió a por el centro, llegó a medias y no logró blocar. El cuero quedó suelto, botando en zona prohibida. Trey George reaccionó primero, conectó un disparo en el barullo y el rechace cayó a los pies de McElroy, que solo necesitó estirar la pierna para empujar el empate.
Gol. Silencio incrédulo en la grada local. Estallido de alivio en el banquillo visitante.
Para Sligo Rovers, el tanto significa dos puntos en los dos primeros partidos de la era Darren Purse, ambos resueltos en los últimos minutos, pero esta vez a su favor. Siguen colistas, sí, hundidos por la diferencia de goles, pero el punto en Oriel Park, unido a la forma en que llegó, les da aire y moral antes de visitar a Derry City la próxima semana.
Para Dundalk, en cambio, la estadística empieza a ser una losa: cinco partidos consecutivos en los que se adelantan y no ganan. Ya son 26 puntos tirados desde posiciones de ventaja esta temporada, cuatro más de los que Sligo ha logrado en total. Una cifra que retrata un problema de fondo, mental y competitivo, que ni el gol 100 de Horgan pudo maquillar.
En una liga donde cada error se paga caro, Dundalk vuelve a mirar el marcador final y preguntarse lo mismo: ¿cuántas veces más puede dejar escapar partidos ganados antes de que la temporada se les vaya definitivamente de las manos?






