Francia e Inglaterra luchan por el tercer puesto en el Mundial 2026
Juegan por el premio que nadie desea… hasta que rueda el primer balón. Francia e Inglaterra se citan este sábado en el partido por el tercer puesto del Mundial 2026, un bronce que huele a consuelo, pero que pesa en la historia.
Les Bleus llegan con la etiqueta de favoritos hecha trizas tras caer 2-0 ante España. Los Three Lions aterrizan igual de heridos: 2-1 frente a la campeona Argentina en Atlanta, con la sensación de otra oportunidad perdida.
Deschamps, una despedida amarga
Cuando sonó el pitido final ante España, Didier Deschamps ya sabía que solo podía tener razón de dos maneras: o confirmaba que La Roja era favorita o volvía a una final mundialista. Se impuso la primera opción. Y dolió.
El técnico de 57 años, que se marcha tras este torneo, no escondió en la previa que veía a España por delante. No era solo su opinión: las casas de apuestas más reputadas también señalaban a los de Luis de la Fuente. El campo lo confirmó. España evocó sus triunfos ante Francia en la semifinal de la Euro 2024 y en la Nations League 2024-25 y respondió al desafío que planteó Deschamps con una autoridad incontestable.
El penalti milimétrico de Mikel Oyarzabal y el gran disparo de Pedro Porro, candidato serio a mejor jugador del torneo, sellaron el billete español a la final contra Argentina. Al otro lado, Kylian Mbappé y compañía quedaron reducidos a 0,31 goles esperados en el Dallas Stadium. La supuesta batalla entre una defensa y un ataque temible se convirtió en un ejercicio de control de La Roja.
Deschamps, que batió el récord de partidos dirigidos en Mundiales, no manchó su legado, pero el veredicto fue casi unánime: se equivocó de plano en el plan de partido. Incluso Mbappé criticó abiertamente el enfoque táctico nada más acabar el duelo. Un terremoto en el vestuario.
Ahora, el seleccionador afronta el encuentro que nunca quiso dirigir. Aun así, tiene una última misión: guiar a Francia hacia su tercer bronce mundialista en cuatro intentos. No juegan por este metal desde México 86, cuando derrotaron 4-2 a Bélgica. Antes, en 1958, aplastaron 6-3 a Alemania Federal con cuatro goles de Just Fontaine. Solo en 1982, ante Polonia, se quedaron sin podio.
Tuchel, del entusiasmo a la diana
Al otro lado, Thomas Tuchel también sale señalado. El miércoles pasó de ser el arquitecto de la ilusión inglesa a convertirse en blanco de críticas tras la derrota ante Argentina.
Inglaterra arrancó bien. No cayó en las provocaciones de los campeones, supo atacar los espacios en los costados y golpeó primero con un tanto de Anthony Gordon. Luego cambió el guion: se atrincheró, invitó a Lionel Messi y a sus socios a atacar una y otra vez. La invitación fue aceptada con gusto.
Messi, ocho veces Balón de Oro, se adueñó del partido con dos asistencias, para Enzo Fernández y Lautaro Martínez, y lideró una remontada que mantiene viva la opción del bicampeonato para la Albiceleste. En Inglaterra, en cambio, se abrió otra investigación interna sobre otro fracaso en un gran torneo.
El eco de 2018 es inevitable. Inglaterra sigue sin dar el salto definitivo ante la élite absoluta. Ha perdido sus siete eliminatorias mundialistas contra selecciones situadas en el top 10 del ranking FIFA. Y carga con un dato demoledor: es la única selección que ha ido ganando una semifinal de un Mundial masculino en este siglo y ha quedado fuera… y lo ha hecho dos veces, ante Croacia en 2018 y ahora frente a Argentina.
La decisión de la FA de ampliar el contrato de Tuchel ya se discute con fuerza. Aun así, el técnico alemán puede firmar el segundo mejor resultado de Inglaterra en un Mundial si conquista el bronce. Sus dos precedentes en este partido acaban en derrota: 2-0 ante Bélgica en 2018 y 2-1 frente a Italia en 1990.
Pero el metal no cura todo. Para una selección que ha ganado solo uno de sus últimos nueve duelos contra Francia y que vio cómo Les Bleus truncaban su sueño en Qatar 2022 en cuartos, el tercer puesto suena a premio menor.
Lesiones, dudas y ajustes
La noche ante España dejó algo más que frustración en Francia. Dejó también una frase que heló a los aficionados de Les Bleus y del Arsenal: “My back is gone, my back is gone”. William Saliba se tocaba la espalda y pedía el cambio en la primera parte, víctima de un problema recurrente.
No hay parte médico definitivo, pero su presencia el sábado es prácticamente imposible. Maxence Lacroix, de Crystal Palace, apunta a titular después de entrar por él en Arlington. Deschamps explicó que eligió a Lacroix por delante de Ibrahima Konaté porque este “no está en su mejor momento” y no se siente cómodo como central zurdo. Aun así, el defensa de Liverpool podría entrar por Dayot Upamecano si el técnico decide retocar algo más su último once.
En la portería, Brice Samba sufrió un contratiempo en el primer entrenamiento tras la semifinal, pero no se prevé relevo: Mike Maignan seguirá bajo palos.
Tuchel comparte desgracias defensivas. Reece James, perseguido por las lesiones, se retiró con problemas musculares ante Argentina apenas una semana después de recuperarse de una dolencia en los isquiotibiales. Otra piedra en el camino del lateral.
Jarell Quansah ya ha cumplido sus dos partidos de sanción y está disponible, pero todo apunta a que Djed Spence, hombre del momento, cambiará de banda para cubrir el hueco, con Nico O'Reilly regresando al lateral izquierdo. Jordan Henderson sigue fuera por una lesión de muñeca, aunque el resto del grupo está disponible para un once fuerte en busca de una despedida digna.
Sobre la mesa, una preocupación añadida: un posible castigo para Jude Bellingham, captado por las cámaras golpeando en la parte trasera de la cabeza a Valentín Barco durante las celebraciones argentinas. El caso puede tener recorrido disciplinario.
Probables onces y pulso final
Francia podría alinear a:
- Maignan; Koundé, Konaté, Lacroix, Theo Hernández; Koné, Zaire-Emery; Cherki, Olise, Doué; Mbappé.
Inglaterra, por su parte, apunta a:
- Pickford; Spence, Konsa, Guehi, O'Reilly; Rice, Anderson; Rogers, Bellingham, Gordon; Kane.
España ya enseñó el manual para apagar el ataque francés. Inglaterra, sin embargo, no ha sido capaz de mantener ni una sola portería a cero en las eliminatorias de este Mundial. Y Francia llega con un día más de descanso, físico y mental.
Les Bleus tienen la oportunidad de subir al podio y cerrar una era con algo más que lamentos. Inglaterra se asoma, otra vez, al abismo del cuarto puesto. La cuestión es clara: ¿quién quiere más un bronce que, al final, dirá mucho más de lo que ambos admiten?






