Francia redefine su defensa: Konaté pierde estatus y Lacroix avanza
Didier Deschamps ya tiene una pareja de centrales marcada en rojo para el Mundial: William Saliba y Dayot Upamecano. Esa es la columna vertebral defensiva de Francia. El problema es que uno de esos pilares cojea.
Saliba arrastra dolores de espalda. No es una simple molestia pasajera: según informa L’Équipe, el defensa del Arsenal podría pasar por el quirófano cuando termine el torneo. La decisión médica llegará después, pero la deportiva es inmediata. Deschamps necesita certezas ahora, no en julio.
Y ahí entra en juego una pieza clave en cualquier gran cita: el tercer central. El primer relevo. El hombre que puede acabar jugando un partido decisivo si el físico o las tarjetas pasan factura.
Hasta hace nada, ese rol tenía nombre propio: Ibrahima Konaté. El central, que dejará Liverpool para fichar por Real Madrid este verano, venía siendo el recambio natural. Pero su temporada ha sido dura, irregular, y ese bajón se ha colado también en los partidos de preparación de Les Bleus.
La consecuencia es contundente. Según L’Équipe, Konaté habría perdido ese estatus de “primer suplente” en el eje de la defensa. No es solo una sensación: las decisiones de Deschamps empiezan a dibujar un nuevo orden.
El lunes, en la victoria por 3-1 de Francia ante Irlanda del Norte, el gesto fue muy claro. Saliba se quedó en el vestuario al descanso. Todos los ojos miraban hacia el banquillo, esperando a Konaté. Pero el que saltó al césped fue Maxence Lacroix, de Crystal Palace.
No fue un detalle menor ni un simple reparto de minutos. Fue una señal. Lacroix ocupó el lugar de Saliba en la segunda parte, no Konaté. En un equipo donde cada jerarquía se mide al milímetro antes de un Mundial, ese tipo de decisiones pesan.
Deschamps mantiene su dupla titular, pero el contexto obliga a pensar en escenarios de emergencia. Si la espalda de Saliba vuelve a dar la alarma en plena competición, la pregunta ya no es solo quién acompaña a Upamecano, sino quién se ha ganado la confianza para hacerlo bajo máxima presión.
Hoy, esa respuesta empieza a sonar distinta: Konaté ya no tiene el puesto asegurado. Lacroix llama a la puerta. Y en una selección que aspira a todo, el margen para el error en la elección del tercer central es mínimo.






