Francia avanza a cuartos de final tras el penalti de Mbappé
El calor abrasador encontró por fin una grieta. No fue con un disparo lejano ni con una jugada de pizarra, sino con un cambio a la hora de partido que alteró el guion: la entrada de Desire Doue por Bradley Barcola en el minuto 61.
El jugador de Paris Saint-Germain irrumpió desde la izquierda con descaro, encaró, recortó, volvió a recortar y se abrió paso entre varias camisetas paraguayas hasta que Diego Gómez lo derribó dentro del área. La caída fue tan clara como la primera reacción del árbitro Ilgiz Tantashev, que dejó seguir. El estadio contuvo el aliento.
Segundos después, el silencio dio paso al murmullo: intervención del VAR. La repetición no dejó lugar a dudas y el colegiado uzbeko, tras revisar la acción, señaló el punto de penalti con decisión. Ahí apareció Kylian Mbappé, imperturbable pese a los casi 38 grados que caían sobre el noreste de Estados Unidos en pleno 4 de julio.
El capitán francés tomó aire, ajustó la carrera y ejecutó con frialdad. Gol. Partido resuelto en un contexto casi asfixiante, con el torneo avanzando hacia su tramo definitivo y las fuerzas al límite bajo una ola de calor que ha marcado cada minuto de juego.
Con ese tanto, Francia se cita ahora con Marruecos en los cuartos de final en Foxborough, a las afueras de Boston. No es un cruce cualquiera: es la reedición de la semifinal del Mundial 2022, aquella que Les Bleus se llevaron con autoridad, pero que dejó la sensación de una selección marroquí dispuesta a desafiar cualquier jerarquía.
Marruecos llegará crecida. Más temprano, en Houston, cerró el camino de los coanfitriones Canadá con un contundente 3-0, un marcador que habla de eficacia, control y una pegada que obliga a Francia a extremar la atención. No fue un simple pase a cuartos; fue una declaración de intenciones.
La jornada dominical abrió así unos octavos de final que ya huelen a recta final de campeonato. Cada error pesa el doble, cada acierto impulsa un escalón más hacia el título.
Y lo que viene mantiene la temperatura competitiva al rojo vivo. El lunes, Inglaterra se mide a México en el mítico Estadio Azteca, un duelo cargado de historia, ruido y expectación. En paralelo, Brasil se enfrenta a Noruega en East Rutherford, en New Jersey, otro choque que puede reordenar la lista de aspirantes.
Francia ya está donde quería estar. Marruecos también. El resto, desde Inglaterra hasta Brasil, sabe que cada noche que viene puede cambiar la historia del torneo. ¿Quién aguantará mejor el calor competitivo cuando ya no haya margen para el error?






