Federación Escocesa acelera elección del sucesor de Steve Clarke
La Federación Escocesa de Fútbol entra en sus días decisivos. Tras semanas de sondeos y conversaciones, el organismo está cerca de nombrar al nuevo seleccionador que tomará el relevo de Steve Clarke, el hombre que devolvió a Escocia a los grandes torneos y que se marchó este verano tras la decepcionante eliminación en la fase de grupos del Mundial.
Clarke había firmado en mayo un nuevo contrato por cuatro años. Parecía la apuesta de continuidad definitiva. Pero el golpe del Mundial fue demasiado fuerte. Siete años después de asumir el cargo, presentó su dimisión y dejó un vacío enorme en el banquillo y en el proyecto.
Ahora, el reloj aprieta.
Un relevo a contrarreloj
Escocia vuelve a la competición en septiembre, con un bloque de cuatro partidos de Nations League que arrancará el 26 de septiembre a domicilio ante Eslovenia. No es una ventana cualquiera: es el inicio de un nuevo ciclo competitivo y, probablemente, el primer examen real para el próximo seleccionador.
Por eso en Hampden Park no han perdido el tiempo. El proceso lo lideran el director ejecutivo Ian Maxwell y Craig Mulholland, nombrado en mayo como jefe de fútbol de la SFA. Entre ambos han diseñado una búsqueda amplia, sin fronteras ni complejos.
Han hablado con candidatos del Reino Unido y del extranjero, han realizado entrevistas y han ido cribando perfiles. El mensaje que llega desde dentro es claro: la decisión está cerca. Muy cerca.
Lo que todavía no está definido es el acento del nuevo seleccionador. No se sabe si será escocés o extranjero. La puerta está abierta a las dos opciones, siempre que el elegido encaje en la idea de reconstrucción y continuidad competitiva que la Federación quiere para los próximos años.
Naismith, a la espera pero dentro del plan
En medio de este proceso, una figura se mantiene en el escenario: Steven Naismith. El exdelantero, que trabajó como asistente de Clarke, dejó claro el mes pasado que espera seguir formando parte del cuerpo técnico de la selección bajo el nuevo jefe.
Su continuidad enviaría un mensaje de estabilidad al vestuario. Naismith conoce los códigos del grupo, ha estado en el día a día del proyecto y puede servir de puente entre la era Clarke y la nueva etapa que está a punto de arrancar.
La SFA, mientras tanto, camina en el fino equilibrio entre la urgencia del calendario y la necesidad de acertar en una decisión que marcará el rumbo de Escocia durante años. El próximo seleccionador no solo heredará un equipo que ha sufrido un duro golpe en el Mundial; heredará también la expectativa de que esa “historia maldita” en los grandes torneos cambie de una vez.
El calendario ya está marcado. El viaje a Eslovenia se acerca. La pregunta es sencilla y a la vez enorme: ¿quién se atreverá a tomar el relevo en el banquillo de Escocia justo cuando empieza el capítulo más delicado de la era post-Clarke?





