Everton se enfrenta al Stuttgart en Alemania: ¿prueba de fuego?
Everton cierra este fin de semana su mini-gira por Alemania con una prueba seria: Vfb Stuttgart en el MHPArena. No es un simple amistoso más de verano. Es un examen contra un rival que viene de colarse en la élite europea.
El equipo de David Moyes aterriza en Stuttgart con buen ánimo tras imponerse 2-1 a Hamburg en su primer duelo en suelo alemán. Aquel partido se decidió en el descuento, con un gol en propia puerta de Jordan Torunarigha que dio la victoria a los de Liverpool cuando el empate parecía firmado. Antes, Merlin Röhl había abierto el marcador en una noche especial para él, regresando a su país y dejando su sello con la camiseta de los Toffees.
Ese triunfo fue el cuarto compromiso de una pretemporada cargada de minutos y ajustes. Ahora llega un escalón más alto. Stuttgart no es un sparring: la pasada temporada terminó cuarto en la Bundesliga, se aseguró plaza en la Champions League y alcanzó su segunda final consecutiva de la DFB-Pokal. Un rival trabajado, con ritmo y con una idea clara bajo la dirección de Sebastian Hoeneß.
Un Everton en construcción… y con caras nuevas
Moyes sigue puliendo su once tipo con la Premier League ya asomando en el horizonte. La gran novedad en el mercado, Christian Norgaard, tendrá que esperar. El centrocampista danés, fichado esta semana desde Arsenal por 7 millones de libras, no entrará en la convocatoria en Alemania. El plan es sencillo: aterrizar con calma en Finch Farm, ponerse a tono físicamente y apuntar a su posible estreno en el siguiente amistoso, el miércoles, ante Newcastle United en el Murrayfield Stadium de Edimburgo.
Mientras tanto, el técnico recupera efectivos importantes. Iliman Ndiaye y Nathan Patterson se reincorporan al grupo tras sus vacaciones prolongadas después del Mundial 2026. Los dos llegan con hambre de minutos y con la intención de estrenarse en esta pretemporada precisamente frente a Stuttgart. Un escenario exigente para el primer test del verano, pero también ideal para medir su estado real.
Jordan Pickford, que alcanzó las semifinales del torneo con Inglaterra, se unirá al resto de la plantilla cuando el equipo regrese de Alemania. En la enfermería sigue James Garner, todavía fuera de combate por un problema en la ingle que le impide entrar en la rotación en estos duelos preparatorios.
Un once con mezcla de juventud y jerarquía
La alineación prevista de Everton dibuja un 4-2-3-1 con varias pistas sobre la idea de Moyes para este tramo final de preparación:
- Travers;
- O'Brien, Tarkowski, Branthwaite, Mykolenko;
- Röhl, Ireogbunam, Dewsbury-Hall;
- Dibling, Barry, Ndiaye.
Tarkowski y Branthwaite apuntalan el eje de la zaga, Mykolenko cierra el costado izquierdo y la presencia de Röhl en el doble pivote refuerza la sensación de que el alemán quiere aprovechar cada minuto en casa para consolidarse. Por delante, nombres como Dibling, Barry y Ndiaye ofrecen movilidad y agresividad entre líneas, un trío pensado para castigar a la espalda de una defensa que se prepara para la Champions.
No es un ensayo cualquiera. Con Stuttgart apretando en su estadio, Everton tendrá que demostrar que el triunfo en Hamburg no fue un simple chispazo de julio, sino el inicio de un equipo que empieza a reconocerse a sí mismo.
Un escenario de nivel para medir ambición
El balón echará a rodar a las 16:00 (BST) del sábado 8 de agosto en el MHPArena, en Stuttgart. Un horario de tarde, clima veraniego y un rival que no entiende de amistosos cuando juega en casa. Perfecto para comprobar hasta dónde llega, hoy por hoy, el físico y la personalidad de este Everton en construcción.
Los aficionados podrán seguir el encuentro en directo a través de evertontv, con pases de partido disponibles por 5,99 libras. Para Moyes, más allá de cámaras y pantallas, lo importante estará en el césped: ajustar automatismos, ver cómo responden los recién llegados, medir el impacto de los internacionales que regresan y, sobre todo, comprobar si su equipo ya tiene la dureza necesaria para entrar en la Premier League sin pedir tiempo.
Hamburg fue un buen paso. Stuttgart, con la Champions en el horizonte, dirá si este Everton está listo para algo más que sobrevivir.






