tribunadegol full logo

Enzo Gittens y la ambición de Chelsea con Morgan Rogers

En plena gira de pretemporada en Sídney, Enzo Gittens habla con la determinación de quien sabe que se juega mucho. No sólo su sitio en el once. También su lugar en el proyecto. Y lo hace señalando un nombre propio: Morgan Rogers.

El atacante inglés, fichado este mes por una cifra récord británica de 117 millones de libras procedente de Aston Villa, aterriza en un Chelsea que vuelve a hablar abiertamente de títulos. Para Gittens, el mensaje al resto de la Premier League es claro: el club ha decidido volver a la mesa de los grandes.

“Queremos ganarlo todo, esa es nuestra ambición: ganar la Premier League, la FA Cup y cualquier competición en la que estemos”, lanza el ex de Borussia Dortmund. “Traer a un jugador como Morgan debería elevar el listón para ganar títulos. Es un jugador top. Es todo lo que puedo decir. Es simplemente un jugador increíble”.

La llegada de Rogers, sin embargo, también aprieta aún más una zona ofensiva ya superpoblada. Más competencia, menos margen de error. Gittens no se esconde. Lo asume como combustible.

“Como equipo tenemos calidad, seguro. Tenemos individuos en el campo que pueden hacer cosas increíbles, pero tenemos que juntar todo eso”, admite. “La plantilla es muy competitiva. Tenemos que seguir trabajando duro y demostrando de qué estamos hechos. Todo el mundo es muy positivo, con ganas de que empiece la nueva temporada, de ser mejores y de tener éxito, que es lo principal”.

Alonso cambia el aire en Cobham

Si Rogers simboliza la ambición en el mercado, Xabi Alonso representa el cambio de rumbo en el banquillo. Su llegada ha transformado el ambiente en el club. Se nota en el discurso de los jugadores, se palpa en la manera en que hablan de fútbol.

Gittens lo sufrió en primera persona en Alemania. Durante su etapa en Borussia Dortmund, se midió al Bayer Leverkusen invicto del técnico español. La memoria todavía escuece.

“Fue duro. Por el sistema, diría”, recuerda. “Jugaban con defensa de tres. Tenían a Florian Wirtz, a Jeremie Frimpong y, cuando salía desde el banquillo, Amine Adli. Tenían a Piero Hincapié. A Granit Xhaka también. Eran un verdadero equipo”.

Ese recuerdo le da aún más valor a lo que vive ahora en Cobham. Tener a Alonso al otro lado, como guía y no como amenaza.

“Él fue obviamente un jugador top, así que que venga y nos enseñe es lo mejor para nosotros. Un centrocampista de clase mundial, probablemente el mejor que ha habido”, se deshace en elogios Gittens. “Es un tipo muy agradable. Habla con nosotros individualmente, nos dice en qué podemos mejorar, qué podemos hacer mejor. Como jugador, eso es todo lo que quieres. Me ha dicho que siga siendo positivo, que siga encarando, creando ocasiones y exigiéndome al máximo”.

En uno de los entrenamientos de la gira, Gittens recibió un centro marca de la casa de Alonso. El impacto fue inmediato, no tanto por el balón como por la figura que lo golpeaba.

“Es increíble, de verdad. Tiene un poco de aura, porque fue un jugador top en su día y obviamente es un gran entrenador”, admite, casi con la admiración de un aficionado que comparte césped con uno de sus referentes.

De la lesión al desafío personal

El camino de Gittens en Stamford Bridge no ha sido sencillo. Desde su fichaje desde Dortmund en 2025 por 48,5 millones de libras, su progresión se vio frenada en seco por una grave lesión de isquiotibiales. Sólo un gol en 27 partidos antes de caer lesionado y perderse el resto de la temporada 2025-26. Demasiado poco para un jugador llamado a marcar diferencias.

“Fue duro, porque fue la primera lesión muscular que he tenido. Nunca había tenido problemas de isquiotibiales”, reconoce. “Fue un reto al principio, pero ahora estoy mejor, me siento más confiado. Me siento mucho mejor, más seguro ahora que mi cuerpo está mejor, los isquios están bien, así que sólo estoy esperando a que empiece la temporada. Me he marcado algunos objetivos individuales que me guardaré para mí”.

Para llegar a este punto, el atacante decidió no dejar nada al azar durante el verano. Se machacó en solitario entre Portugal y Marbella, lejos de los focos pero cerca de su obsesión: arrancar este curso a toda velocidad.

La recompensa comienza a asomar. Gittens ya ha visto puerta en los primeros amistosos de pretemporada, ante Crawley y Bromley. Goles que no dan títulos, pero sí confianza. Y en un vestuario tan cargado de talento, cada detalle cuenta.

Hambre, competencia y un mensaje claro

La pelea por un puesto en el ataque del Chelsea será feroz. Rogers llega como fichaje estrella. Otros compañeros aprietan. El margen para el error se reduce. Gittens lo sabe. Y no parece dispuesto a dejar pasar la oportunidad.

“Este es un club enorme. Quiero triunfar aquí. Necesito mostrar a la gente lo que puedo hacer. Seguiré trabajando duro”, afirma. “He mostrado destellos, diría. Pequeñas cosas. Pero esta temporada será una buena temporada”.

El siguiente examen llega el martes, ante Western Sydney Wanderers, en la siguiente parada de la gira. Un amistoso más en el calendario para muchos. No para Gittens. Para él, cada minuto es una declaración de intenciones en un Chelsea que vuelve a hablar en voz alta de títulos y que ha encontrado en Alonso y en el fichaje récord de Rogers los símbolos de una nueva era.

La cuestión ya no es si el club tiene talento. Eso está fuera de duda. La pregunta es quién será capaz de adueñarse de los focos cuando el balón empiece a contar de verdad. Gittens, al menos, ya ha dejado claro que no piensa quedarse en un segundo plano.