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Eddie Howe se marcha: fin de una era en Newcastle

Eddie Howe está a punto de cerrar su etapa en el banquillo de Newcastle. Cinco años después de aterrizar en Tyneside para rescatar a un equipo hundido en la tabla, el técnico ha comunicado a la directiva su decisión de dar un paso al lado y tomarse un descanso del fútbol, según informa The Athletic. No hay ruptura ni conflicto: la separación es amistosa, pero marca un punto de inflexión profundo en el proyecto.

Hace apenas unas semanas, todo apuntaba a que seguiría. Había decidido continuar tras el final de la pasada temporada. Algo cambió. A sus 48 años, Howe ha optado por parar, y el club ya se mueve a toda velocidad para cerrar su sustituto.

Jaissle, el elegido de PIF

Newcastle tiene claro el relevo. Las conversaciones avanzadas apuntan a Matthias Jaissle, actual técnico de Al Ahli, como el gran favorito para sentarse en el banquillo de St James’ Park. El alemán, de 38 años, no llega de la nada ni por casualidad: mantiene una relación directa con los dueños mayoritarios del club, el Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí, el mismo fondo que controla Al Ahli.

Ese vínculo pesa. Pero no es lo único. Jaissle se ha labrado un nombre propio en los banquillos. En Red Bull Salzburg firmó un ciclo brillante: dos Bundesligas austríacas consecutivas y una Copa de Austria, con un fútbol agresivo, intenso, de presión alta y vocación ofensiva permanente. Un estilo reconocible, de identidad clara.

Su salto a Al Ahli en 2023 no rebajó el listón. Al contrario. Bajo su mando, el conjunto saudí ha encadenado dos títulos de la AFC Champions League, en 2025 y 2026, reforzando la sensación de que está preparado para un reto de élite en Europa. Si su llegada se concreta, aterrizará en Inglaterra con un palmarés sólido… y un vestuario en plena remodelación.

El legado de Howe en St James’ Park

Howe no se marcha como un técnico más. Llega a Newcastle en noviembre de 2021, con el equipo en el puesto 19 de la Premier League y un ambiente de preocupación permanente. Su primera misión fue pura supervivencia. La cumplió con margen, sacando al equipo del pozo y asentándolo en mitad de tabla.

A partir de ahí, el proyecto explotó. En la temporada 2022-23, Newcastle firma una campaña histórica: clasificación para la Champions League y la sensación de que el club volvía, por fin, al mapa grande del fútbol europeo. St James’ Park recuperó ruido, orgullo y noches europeas.

El punto culminante llegó en 2025. Howe guía a los Magpies al título de la Carabao Cup ante Liverpool, rompiendo una sequía de 70 años sin un gran trofeo. Setenta años. Ese dato, por sí solo, asegura su lugar en la memoria del club. No fue solo una copa; fue la validación de un proyecto que prometía competir con los gigantes.

La última temporada, sin embargo, golpeó duro. El Newcastle de 2025-26 se desinfló: terminó 12º en la Premier League y sufrió una dura eliminación en octavos de final de la Champions League frente a Barcelona. El desgaste se notó. Pese a ello, en las reuniones de final de curso en Matfen Hall, los representantes de PIF le dieron respaldo total. Nada hacía pensar en una salida inmediata. Hasta que el propio Howe decidió que era momento de parar.

Un verano de ventas y reconstrucción

La marcha del técnico llega en medio de un verano agitado. El vestuario ya está cambiando de piel. Newcastle ha aprobado la salida de piezas clave: Anthony Gordon se ha marchado a Barcelona por 69,3 millones de libras, mientras que Sandro Tonali ha puesto rumbo a Tottenham Hotspur en una operación de 100 millones.

No son retoques, son pilares que se van. Y puede no ser el final. Arsenal aprieta por Bruno Guimarães, el cerebro del centro del campo y uno de los símbolos del nuevo Newcastle. Si el brasileño termina saliendo, el nuevo entrenador se encontrará un equipo con el esqueleto desmontado y la obligación de reconstruir casi desde cero.

Ahí entra Jaissle. Si se confirma su nombramiento, el alemán aterrizará en un club que ya no es aquel Newcastle desesperado que recibió Howe, sino una entidad con expectativas europeas, ambición de títulos y un entorno que ya ha probado el sabor de las grandes noches. Tendrá respaldo desde la propiedad, pero también una presión inmediata: redefinir la plantilla, imponer su idea y mantener al equipo en la pelea en la parte alta.

Howe deja un título, una clasificación a la Champions y la sensación de haber devuelto vida a St James’ Park. Jaissle, si finalmente toma el relevo, no llega a reconstruir ruinas, sino a sostener —y elevar— un estándar que ya no admite pasos atrás. La pregunta es clara: ¿podrá el próximo Newcastle mantener el vértigo de la era Howe en medio de una reconstrucción tan profunda?