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Eddie Howe deja Newcastle: fin de un proyecto transformador

Eddie Howe ya no es entrenador de Newcastle United. La decisión, cocinada en silencio durante semanas y acelerada en las últimas 48 horas tras varias conversaciones con la cúpula del club, estalla a solo 25 días del estreno de la temporada ante Liverpool, el 23 de agosto.

Hasta el último momento, Howe siguió trabajando como si nada hubiera cambiado, preparando el debut liguero. Pero la salida estaba en marcha desde hace tiempo. Él mismo había iniciado el proceso hace semanas. Hoy, el ciclo que transformó al Newcastle moderno llega a su fin.

Un adiós que nace del mercado

El verano ya era áspero en Tyneside. La marcha de Sandro Tonali y Anthony Gordon había dejado heridas abiertas. Sobre la mesa, además, la incertidumbre sobre el futuro del capitán Bruno Guimarães, pretendido por Arsenal. Todo ello, después de haber perdido el verano pasado a Alexander Isak, vendido a Liverpool por un récord británico de 125 millones de libras.

Ese goteo de salidas ha pesado en Howe. No se trata solo de nombres, sino de la sensación de estar perdiendo, pieza a pieza, el núcleo de un proyecto que él mismo había elevado a la élite.

El club ha intentado reconstruir. Han llegado el extremo de 20 años Bazoumana Toure desde Hoffenheim por 42 millones, el centrocampista de 18 años Sean Steur desde Ajax por 23 millones y el guardameta de 20 años Ewen Jaouen desde Reims por 18,5 millones. Talento joven, inversión considerable, pero también muchas incógnitas para el corto plazo.

Y cuando parecía que se abría una puerta con Johan Manzambi, el jugador eligió Aston Villa. Un golpe duro para Howe y para la planificación deportiva. Otro “no” en un verano de dudas.

Howe, que llevaba meses reflexionando sobre su etapa en el club, creía que podía seguir empujando al equipo hacia arriba… siempre que el Newcastle fichara al nivel que exige la pelea por la parte alta. Esa condición, a sus ojos, se ha ido desdibujando.

Cinco años que cambian la historia

La huella de Howe es enorme. Ha sido, sin exagerar, uno de los mejores entrenadores en la historia del Newcastle.

Bajo su mando, el club rompió una sequía de 70 años sin títulos al ganar la League Cup. No fue solo un trofeo: fue un cambio de mentalidad, la confirmación de que el Newcastle podía volver a mirar a los ojos a los grandes.

Con él, el equipo se instaló en la parte alta de la Premier League, logró dos clasificaciones a la Champions League con plazas de top cinco y, la temporada pasada, alcanzó su mejor participación histórica en la máxima competición continental.

Todo eso en menos de cinco años. Todo eso en un club que, antes de su llegada, vivía atrapado entre la resignación y la mediocridad.

Su último partido, sin embargo, fue un mazazo: un 4-1 en un amistoso de pretemporada ante Bristol City, equipo de Championship. No fue el detonante. La decisión ya estaba tomada desde hacía dos semanas. Pero la imagen final fue dura.

Nada de peleas internas, nada de ruptura violenta. Howe informó a su cuerpo técnico a la vuelta de Bristol. El club intentó convencerle para que siguiera. Él siente que ha llevado al equipo tan lejos como podía en las condiciones actuales y quiere tomarse un descanso del fútbol. También quiso dejar al Newcastle con un relevo prácticamente atado antes de marcharse.

La plantilla aún no ha sido informada. Los jugadores descansan hoy, con un vuelo a España programado para el viernes, donde iniciarán una concentración de pretemporada ya sin el técnico que los devolvió a la Champions.

Jaissle, Conte, McKenna: la carrera por el banquillo

El vacío no puede durar. El Newcastle se mueve deprisa.

Matthias Jaissle, técnico de Al Ahli, es el gran favorito para ocupar el cargo. Las conversaciones con el entrenador alemán, de 38 años, están en una fase avanzada. No es un detalle menor: Al Ahli forma parte del grupo de cuatro clubes propiedad del Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí, el mismo fondo que controla el Newcastle. El encaje político y corporativo es evidente.

En la lista también han aparecido nombres de peso como Antonio Conte y Kieran McKenna, pero todas las señales apuntan a Jaissle como primera opción.

El problema es el tiempo. El equipo está a tres semanas del debut ante Liverpool. El nuevo técnico llegará con la temporada a la vuelta de la esquina, con un vestuario agitado por las ventas, las dudas sobre Bruno Guimarães y el hueco emocional que deja Howe.

Las últimas palabras sobre Bruno

En su última comparecencia como entrenador del Newcastle, Howe habló de Bruno Guimarães, centro de la tormenta en el mercado.

El brasileño, todavía sin reincorporarse tras el Mundial, ha expresado al club su deseo de salir hacia el vigente campeón de la Premier League. El Newcastle, por su parte, no tiene intención de vender al jugador de 28 años.

Howe, preguntado por la posibilidad de ofrecer garantías sobre su continuidad, fue claro: no se pueden forzar ese tipo de promesas. Subrayó que quiere jugadores comprometidos, recordó que Bruno siempre lo ha estado y elogió sus actuaciones, tanto en los entrenamientos como en los partidos.

Recalcó que el Newcastle quiere retener a sus mejores futbolistas, precisamente porque son escasos y difíciles de encontrar y desarrollar. Colocó a Bruno en esa categoría sin dudarlo: un jugador sobresaliente.

Al hablar del ruido que rodea al futuro del brasileño, Howe admitió que cualquier distracción negativa contamina el ambiente, pero insistió en que ni el club ni el propio jugador controlan todos los factores que están en juego. Su mensaje final fue casi una guía para el día después: cuando Bruno vuelva, habrá que cuidarlo, entrenarlo bien y ponerlo en condiciones de marcar diferencias, como siempre ha hecho.

La alarma de Bothroyd: de Europa al miedo

Mientras el club intenta contener el impacto, las voces externas dibujan un panorama inquietante.

Jay Bothroyd, analista de Sky Sports News, no se anduvo con rodeos. Entiende a Howe. Ve demasiadas salidas, demasiada pérdida de calidad contrastada, reemplazada por futbolistas aún por demostrar su nivel en la Premier League.

En su lectura, Howe ha visto cómo le desmontaban un bloque fuerte, con algunas de las mejores piezas de la liga, sin poder retenerlas ni influir lo suficiente en la dirección del proyecto. Para Bothroyd, el técnico no quería asistir a esa erosión.

Su pronóstico es duro: habla de “malos tiempos” para el Newcastle, peores incluso que la pasada temporada. Recuerda la pérdida de Isak, el episodio de su ausencia en entrenamientos, y ahora la marcha de uno de los mejores entrenadores del país junto a varios de los mejores jugadores de la plantilla.

Su pregunta es directa: ¿quién querrá asumir un banquillo con un equipo debilitado? Antes veía al Newcastle en mitad de tabla. Ahora lo coloca en la zona baja. Llega a advertir de una posible pelea por la permanencia.

La afición, entre la gratitud y la frustración

El impacto en la grada es emocional. Y contradictorio.

Hay hinchas que miran hacia dentro y se preguntan si Howe se ha sentido realmente respaldado, si el proyecto actual sigue siendo el mismo que se le vendió al principio. Otros señalan a un sector de la afición, al que acusan de impaciencia y de cargar con dureza contra el entrenador y los jugadores en los momentos más difíciles.

Se mezclan el agradecimiento por haber devuelto el orgullo al club con la sensación de que el adiós llega en el peor momento posible, ya con la pretemporada en marcha. Hay quien cree que su ciclo estaba terminado. Hay quien pide, directamente, estatuas para Howe.

Lo que nadie discute es la magnitud de su legado.

El Newcastle se asoma ahora a un futuro inmediato lleno de interrogantes: un nuevo entrenador por llegar, un capitán codiciado por un gigante de la liga, un vestuario reconfigurado a base de ventas millonarias y apuestas jóvenes.

El proyecto que prometía desafiar el orden establecido en la Premier vuelve a estar en el aire. La pregunta ya no es qué tan alto puede llegar este Newcastle, sino si será capaz de no caerse mientras busca al hombre que tome el relevo de Eddie Howe.