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El desastre de Leipzig ante Como: declaraciones de David Raum

La noche en Lombardía dejó cicatrices profundas en RB Leipzig. El 4-1 encajado ante FC Como 1907 no fue solo una derrota abultada; fue una sacudida. Y el primero en reconocerlo fue el capitán, David Raum, visiblemente tocado al abandonar el césped.

“Se siente realmente horrible, hoy nos dieron una auténtica paliza. La primera parte fue terrible”, admitió el lateral, sin buscar excusas ni paños calientes.

Leipzig nunca encontró el pulso del partido. El plan existía, la ejecución no. Raum lo resumió con crudeza: la reacción tras el descanso apenas maquilló una actuación muy por debajo del nivel esperado.

“La segunda [parte fue] quizá un poco mejor. En general, no fue una buena actuación por nuestra parte. Tenemos que aprender de esto”, insistió.

El mensaje fue claro: el problema no fue de ideas, sino de carácter con el balón.

“Tenemos que juntarnos lo antes posible, en realidad teníamos un plan claro. Pero otra vez no fuimos lo bastante valientes ni inteligentes con el balón”, lamentó el capitán.

Las ocasiones para jugar estaban ahí, las decisiones no. “Tuvimos las oportunidades para jugar. Pero no estuvimos lo bastante afilados, hoy no hubo suficiente de nada”, concluyó el jugador de 28 años, dejando en el aire una autocrítica que pesó como una losa.

Orban señala la lección táctica de Como

A su lado, otro de los pesos pesados del vestuario también dio la cara. Willi Orban no suavizó el diagnóstico. El central húngaro coincidió en que la idea inicial se evaporó en cuanto Como impuso su ritmo.

“Tenía­mos un plan de partido razonable, pero quedó claro muy pronto que no podíamos controlar el juego de Como. Este partido duele mucho hoy”, reconoció el defensa de 33 años.

El rival no solo ganó en el marcador. Marcó la pauta con la pelota, algo que Orban subrayó con respeto y cierta envidia deportiva.

“Como nos mostró lo que significa ser activo con el balón, tomar decisiones con la pelota y dar buenos pases en el último tercio”, explicó.

Para Leipzig, el golpe fue doble: resultado duro y lección táctica.

“Tenemos que aprender eso de nuestros rivales de hoy; mérito para ellos. Al final, nuestro plan de juego no funcionó”, sentenció Orban.

Leipzig sale de Lombardía con un marcador pesado y un mensaje inequívoco desde su propio vestuario: o el equipo recupera valentía y claridad con el balón, o noches como esta dejarán de ser un accidente para convertirse en una tendencia.