Dean Huijsen: El nuevo portador del dorsal 4 del Real Madrid
El verano en el Real Madrid no solo ha traído despedidas ilustres como las de Dani Carvajal o David Alaba. También ha abierto la puerta a una de esas decisiones que pesan más que muchos fichajes: decidir quién se pone el dorsal 4. Esa camiseta que no es un simple número, sino un trozo de historia del club.
Esta vez, el club ha mirado al futuro. El elegido es Dean Huijsen.
Un sueño de infancia convertido en peso histórico
Con la salida de Alaba al final de la temporada 2025-26, el 4 quedaba libre. No es una prenda cualquiera en el vestuario blanco: antes que el austriaco lo vistieron Fernando Hierro y, sobre todo, Sergio Ramos, el defensa que convirtió ese número en un símbolo mundial.
Ayer, cuando el Real Madrid hizo oficiales los dorsales para la nueva campaña, apareció la confirmación: Dean Huijsen llevará el 4. El joven central no tardó en volcar sus emociones en redes sociales, donde describió el momento como la culminación de un sueño de niño, íntimamente ligado a la figura de Ramos.
Huijsen creció mirándose en el espejo del antiguo capitán del Real Madrid. De pequeño, jugaba con las botas SR4, las de su ídolo. Lo contaba él mismo: su gran sueño era jugar en el Real Madrid y hacerlo con el número 4, como aquel defensa que marcó una época tanto en el club blanco como en el fútbol mundial.
Ese vínculo hace que el dorsal tenga para él una carga especial. No es solo un número; es la materialización de años de admiración y de una ambición que ahora se convierte en responsabilidad diaria.
El guiño de Ramos y la confianza de Mourinho
La historia dio un giro más redondo todavía cuando Sergio Ramos respondió públicamente al mensaje de Huijsen, deseándole suerte y asegurando que espera que ese número le traiga también muchas alegrías. Un gesto breve, pero cargado de significado. El viejo guardián del 4 bendiciendo al nuevo.
En el interior de Valdebebas, la elección del dorsal también habla claro. José Mourinho cuenta con Huijsen para su estructura defensiva. No se entrega un número con tanta carga simbólica a cualquiera. Es una declaración de confianza. El club entiende que el central tiene talento, personalidad y carácter para sostener ese peso.
Con solo 21 años, el defensa se perfila como una pieza importante en la pizarra del técnico portugués para la temporada 2026-27. El dorsal solo confirma lo que ya se intuía: Huijsen ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en un proyecto inmediato de líder de la zaga.
Hierro, Alaba y una línea sucesoria exigente
Huijsen no se quedó solo en Ramos al hablar del 4. También recordó a Fernando Hierro, otro mito del Real Madrid que lució ese número mucho antes de que el camero lo convirtiera en icono global. Subrayó, además, un detalle que le toca de cerca: el vínculo con Málaga, ciudad de origen de Hierro y también la suya.
Esa conexión personal añade otra capa a la historia. No solo hereda un dorsal legendario, sino que lo hace siguiendo la estela de un compatriota de ciudad que marcó época en el club.
El central tuvo igualmente palabras para David Alaba, el último en portar el 4 antes que él y con quien compartió vestuario la temporada pasada. Agradeció públicamente la oportunidad de haber convivido con el austriaco, al que definió como otra leyenda del fútbol. En su mensaje, extendió el agradecimiento al club, al presidente, al entrenador, a sus compañeros y a la afición madridista.
No es casual. Huijsen sabe que se inserta en una línea sucesoria dura, sin margen para la complacencia. Hierro, Ramos, Alaba. Tres nombres, tres estilos, un mismo denominador común: jerarquía.
Un número que exige carácter
En el Real Madrid, el 4 no es un simple dorsal de central. Es una declaración de intenciones. Hierro le dio prestigio, Ramos lo convirtió en un emblema moderno, Alaba mantuvo el listón alto. Ahora, el foco se posa sobre Huijsen.
El propio jugador lo dejó claro en su mensaje. Reconoce que ese número está rodeado de leyendas y se marca un objetivo ambicioso: escribir su propia historia y llegar a ser considerado digno de haber llevado esa camiseta. No promete nada grandilocuente, pero sí algo que en el Madrid es innegociable: entregarse al máximo cada día, en cada entrenamiento y en cada partido.
El club, por su parte, respalda esa mentalidad. Al asignarle el 4, envía un mensaje doble: respeto al pasado, apuesta decidida por el futuro. No se trata de vivir de la nostalgia, sino de prolongar una tradición a través de un futbolista al que ve preparado para asumirla.
La camiseta llega cargada de historia. A partir de esta temporada, la pluma la tiene Huijsen. La pregunta ya no es qué fue el 4 del Real Madrid, sino qué será a partir de ahora en los pies y en la cabeza de un central de 21 años que ha esperado toda su vida este momento.






