Dean Huijsen y el significado del 4 en el Real Madrid
En el Real Madrid hay dorsales que pesan más que otros. El 7, el 9… y el 4. Dean Huijsen ya ha elegido el suyo para la próxima temporada y no ha dudado: llevará el 4. No es un simple número para él. Es la materialización de un sueño infantil.
Según desveló el diario español Marca, el joven central tenía claro desde niño qué quería a la espalda. El 4 que hizo gigante Sergio Ramos, su gran ídolo de infancia y el último gran dueño de ese dorsal en el club blanco. No es una elección caprichosa, es una declaración de intenciones.
De pequeño, Huijsen se calzaba las botas con el mítico “SR4” grabado, intentando copiar cada gesto, cada carrera, cada cruce del camero que marcó una época en el Santiago Bernabéu y en el fútbol mundial. Aquella admiración de niño hoy se transforma en responsabilidad profesional.
La historia tuvo respuesta inmediata del propio Ramos, que le envió un mensaje cargado de complicidad y buenos deseos: «Espero que te traiga muchas alegrías también». Una frase corta, suficiente para subrayar el relevo simbólico de un dorsal que, en el Madrid, nunca es uno más.
Huijsen no se quedó solo en Ramos. Quiso mirar más atrás. Recordó también a otro coloso del 4 blanco: Fernando Hierro. Para el joven central, el malagueño representa otra capa de significado. Les une el origen geográfico y, según ha reconocido, eso le hace sentir todavía más profundo el legado que está a punto de asumir. No solo copia un número; se conecta con una línea de centrales que han marcado una era.
En su repaso por la historia reciente del dorsal, Huijsen tampoco se olvidó de David Alaba, el último en lucirlo antes que él. Compartir vestuario con el austríaco le permitió observar de cerca a un profesional de máximo nivel. Destacó su liderazgo silencioso, su manera de estar siempre disponible para ayudar a los compañeros, su seriedad diaria. Virtudes que, a ojos del joven zaguero, definen la herencia inmediata de ese 4.
El defensa sabe perfectamente dónde se mete. Consciente del peso simbólico de la camiseta, quiso agradecer públicamente al club, a la directiva, al cuerpo técnico, a sus compañeros y a la afición la confianza depositada en él. No habló de un simple número, habló de un compromiso.
Huijsen asume la carga histórica del dorsal con naturalidad, pero también con ambición. No quiere vivir solo de recuerdos ajenos ni de comparaciones eternas. Quiere escribir su propia historia, construir un recorrido que algún día le permita ser mencionado en la misma conversación que los grandes 4 del Bernabéu.
Su mensaje final fue una promesa rotunda: entregarse al máximo, cada día, en cada entrenamiento y en cada partido, para estar a la altura de lo que significa ese número en el Real Madrid. En un club donde los dorsales construyen leyendas, Huijsen ya ha elegido el suyo. Ahora le toca demostrar si está preparado para que el 4 deje de ser solo el sueño de un niño y se convierta en la marca de un nuevo líder en la zaga blanca.





