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Colwill, el cambio decisivo que rescató a Cardiff en el derbi galés

Brian Barry-Murphy terminó la noche celebrando a Rubin Colwill… mientras admitía que, en realidad, no debería haberlo puesto tan pronto sobre el césped.

Cardiff City se veía condenado a arrancar la temporada del Championship con derrota en un derbi galés eléctrico ante Wrexham. El gol temprano de Kieffer Moore en el Cardiff City Stadium había inclinado el partido, y las ocasiones desperdiciadas por los visitantes parecían suficientes para sentenciar.

Wrexham perdonó. Cardiff no encontraba el camino.

Los Bluebirds empujaban, pero sin filo. El partido se le escapaba a Barry-Murphy, que miraba al banquillo en busca de algo distinto. Ese “algo” se llamaba Rubin Colwill.

Un recurso a medio gas… pero decisivo

El internacional galés empezó en el banquillo tras una pretemporada complicada por un problema de tobillo. Apenas había entrenado.

“Solo ha entrenado realmente dos días, así que probablemente no debería haberlo puesto tan pronto”, reconoció el técnico de Cardiff.

Aun así, pasado poco más de una hora de juego, Barry-Murphy agitó el partido con una batería de cambios. Entre ellos, Colwill. Riesgo evidente: un jugador sin ritmo, con poco trabajo en las piernas, entrando en un duelo de alta intensidad.

El entrenador lo sabía. Pero también sabía lo que Colwill puede ofrecer “desde atrás”, iniciando juego y golpeando el balón con una calidad distinta. La necesidad mandaba.

“El modo en que iba el partido me hizo sentir que necesitábamos algo diferente, y él puede darlo desde zonas más retrasadas”, explicó. “Es un profesional impecable, ama el juego, ama el club, es una figura enorme para nosotros, no puedo negarlo”.

Minuto 98: el rugido del derbi

El tiempo añadido se consumía, Wrexham seguía sin rematar la faena y Cardiff se quedaba sin ideas. Hasta que llegó la falta.

Colwill se plantó ante el balón en el minuto 98 de añadido. Un último intento, casi un acto de fe. El golpeo fue seco, violento, imparable. Gol.

El Cardiff City Stadium estalló como si se tratara de un triunfo. El empate sabía a remontada, a punto de inflexión. Primer partido, primer punto, y una inyección de ánimo en pleno derbi.

Para Colwill, un regreso soñado. Para Barry-Murphy, alivio y advertencia: “Solo necesita encontrar ritmo y volumen en sus entrenamientos porque no ha hecho mucho. No podemos apresurar su vuelta porque eso lo pondría en riesgo sin necesidad”.

Una amarilla que cuenta una historia

En medio de la locura tras el 1-1, el propio Barry-Murphy cruzó los límites de su área técnica. El cuarto árbitro lo vio. Tarjeta amarilla.

¿Mereció la pena?

“No, no, no. No quiero estar pagando multas. Estaba un poco avergonzado”, confesó con una sonrisa.

El técnico se marchó del césped con un punto, una sanción menor… y la confirmación de que Colwill, incluso a medio gas, puede cambiarle la cara a este Cardiff. La cuestión ahora es clara: ¿podrá el club gestionar su físico sin frenar el impulso que ha encendido en el primer derbi del curso?