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El chico que volvió del castigo: la metamorfosis del goleador

El máximo artillero de las KSSSA nacionales en Thika no siempre fue la joya disciplinada que hoy deslumbra en el fútbol escolar keniano. El ganador de Kakamega County y de la Western Region, autor de seis goles en el torneo nacional, estuvo a un paso de dejar el balón para siempre.

Lo echaron por indisciplina. Y se marchó.

Su primera etapa en el equipo juvenil de Green Commandos terminó de la peor manera: “Me echaron porque era indisciplinado”, admite sin rodeos. Aquello lo rompió. Dejó de jugar, se alejó del campo y, durante un tiempo, pareció que su historia con el fútbol quedaría ahí, en un expediente más de talento desperdiciado.

Hasta que apareció su tutor.

“Mi vida en el fútbol empezó muy temprano, de niño. Llegó un momento en que ya no quería jugar, así que encontré a un tutor que me tomó de la mano y me devolvió al fútbol. Confié en mí mismo y dije: si vuelvo, tengo que rendir y lo voy a lograr”, explica el joven.

Guiado por esa figura, regresó al equipo Sub-12. Volvió al vestuario que había dejado entre portazos, pidió perdón y se puso de nuevo las botas. Sin excusas, sin atajos.

“Había dejado el fútbol porque pasaban muchas cosas. La primera vez que estuve en el equipo me echaron por indisciplina, pero regresé, me disculpé y seguí jugando”, recuerda.

Del castigo al liderazgo

A partir de ahí, cambió también su cabeza. El máximo goleador de las KSSSA asegura que decidió poner el foco en dos frentes: fútbol y estudios. Nada de medias tintas.

“Eso fue en el equipo Sub-12. Lo que más me ha cambiado es que decidí concentrarme más en el fútbol y en la educación. Necesito entrenar duro, y el entrenamiento es lo que me está ayudando a ganar mucho”, subraya.

El giro no tardó en verse sobre el césped. En 2024, siendo todavía estudiante de Form One, se ganó un lugar en el equipo escolar absoluto. En los partidos de sub-county marcó más de cinco goles y empujó a su escuela hasta la fase de county. A partir de ahí, su progresión se aceleró.

Sus actuaciones le abrieron la puerta del primer equipo de Green Commandos, entonces en la FKF Division One. Debutó en la tercera categoría del fútbol keniano aún en Form One, un salto enorme para un chico que hacía poco había estado fuera del sistema.

La llamada a Talanta Hela Sub-19 confirmó lo que ya se intuía: su talento había dejado de ser un secreto.

La lección táctica de la selección Sub-17

El cambio más profundo, sin embargo, llegó con la camiseta del país. Con la selección de Kenia Sub-17, en los clasificatorios CECAFA para la AFCON Sub-17 en Addis Ababa, lo reubicaron como carrilero izquierdo. Una posición que le abrió el mapa completo del juego.

Jugó todos los minutos del torneo, sin ser sustituido. Cumplió en defensa, cerrando su banda, y al mismo tiempo se lanzó una y otra vez al ataque, arrancando desde atrás para iniciar ofensivas con sus carreras largas.

Para un jugador conocido por sus centros envenenados, sus saques de esquina, su potencia en carrera y su disparo, aquella experiencia fue oro puro. Lo obligó a pensar distinto, a leer mejor los espacios, a decidir más rápido.

“En la selección jugaba como carrilero. No actuaba como atacante. La experiencia que tuve allí fue valiosa cuando regresé aquí. Me empujaron a jugar más ofensivo, así que utilicé lo que aprendí como lateral izquierdo y lo traje hacia adelante”, explica.

El resultado es un futbolista mucho más completo: las lecciones defensivas de la selección ahora se mezclan con sus responsabilidades ofensivas en Green Commandos. Sabe cuándo lanzarse al ataque y cuándo guardar la posición. Sabe cuándo centrar y cuándo temporizar. Ya no es solo un extremo peligroso; es un arma total por la banda.

Un último golpe en la FEASSSA

El contexto colectivo, eso sí, no acompaña del todo. Pese a llegar como campeones nacionales de KSSSA, los Green Commandos han sufrido en el arranque de la FEASSSA. Dos derrotas en los dos primeros partidos, ante Kyadondo Secondary School de Uganda y Urambo Secondary School de Tanzania, han complicado sus opciones.

Queda, sin embargo, un partido más en la fase de grupos: Bukedea Comprehensive, también de Uganda. Un último examen, un último escaparate.

El máximo goleador de la escuela se aferra a esa cita. Quiere cerrar con nueve puntos no será posible, pero sí con algo igual de importante para un grupo golpeado: una victoria que recuerde a todos por qué este equipo llegó tan lejos y por qué él, el chico que un día fue expulsado por indisciplina, hoy es el líder que se echa el equipo a la espalda cuando el torneo se pone cuesta arriba.