Chelsea enfrenta a un rival italiano en Yakarta
Chelsea encara otra prueba italiana, esta vez en Yakarta, mientras su gira de pretemporada por Asia entra en una fase incómoda y ya algo ruidosa. Dos derrotas seguidas —ante Tottenham el pasado fin de semana y frente a Juventus el miércoles, por un discreto 1-0 en Hong Kong— han frenado de golpe cualquier sensación de arranque ilusionante en la era Xabi Alonso.
El técnico español, recién aterrizado en Stamford Bridge, sigue en modo laboratorio. Ajusta, corrige, mezcla piezas. Busca algo tan básico como urgente: un mínimo de inercia positiva antes del inicio de la Premier League. De momento, lo que encuentra son dudas, tramos de buen fútbol a cuentagotas y una plantilla que todavía no ha asimilado del todo su libreto.
Las incógnitas físicas tampoco ayudan. Cole Palmer y Levi Colwill continúan entre algodones tras perderse el duelo ante Juventus por molestias menores. Nada dramático, pero sí lo suficiente como para obligar al cuerpo técnico a medir cada minuto, cada acelerón, cada riesgo innecesario en una fase de la temporada en la que un paso en falso puede costar semanas.
En medio de ese paisaje, una noticia rompe la monotonía: el regreso de Mykhailo Mudryk. El ucraniano volvió a vestirse de corto la pasada semana, después de que se levantara su sanción por dopaje, y pisó de nuevo el césped con Chelsea por primera vez en 20 meses. Hoy podría llegar el siguiente paso: su primer once inicial con el club desde noviembre de 2024. No es un detalle menor para un equipo que busca desborde, velocidad y algo de electricidad en los metros finales.
El contexto obliga a Alonso a pensar a dos tiempos. El duelo de hoy en Yakarta es el primero de un doble compromiso en apenas 48 horas: el domingo espera el Johor Darul Ta'zim de Malasia. Esa agenda comprimida convierte cada decisión en un pequeño rompecabezas. ¿Quién juega hoy? ¿Quién se guarda para mañana? ¿A quién le pide ritmo competitivo y a quién le exige paciencia?
La pretemporada, tantas veces subestimada, se ha convertido para Chelsea en un examen de carácter y de ideas. Sin puntos en juego, pero con muchas respuestas pendientes. Y con una pregunta de fondo que empieza a sobrevolar el vestuario: ¿cuánto tardará este equipo en parecer realmente un equipo de Xabi Alonso?






