Chelsea sufre en Stamford Bridge tras derrota ante Brentford
La tormenta se cierne sobre Stamford Bridge. El Chelsea de Alonso encajó un duro 3-0 ante el Brentford en un derbi londinense que ha disparado la presión sobre el técnico español y ha dejado al desnudo, otra vez, unas grietas defensivas que no dejan de abrirse.
Cinco jornadas de Premier League, cinco partidos recibiendo al menos dos goles. Un patrón, no un accidente. El equipo se rompe atrás con demasiada facilidad y, esta vez, ni siquiera pudo agarrarse al brillo de su nuevo frente de ataque.
Un ataque apagado y una ausencia que pesa
El arranque de temporada había ofrecido cierto consuelo: un Chelsea vertical, con chispa, capaz de golpear arriba aunque sufriera atrás. En el oeste de Londres, esa versión desapareció. El equipo se quedó sin ideas, sin colmillo, sin gol.
La baja de Joao Pedro por un problema de rodilla dejó al descubierto un detalle incómodo: el plan ofensivo de Alonso parece depender demasiado de piezas muy concretas. Sin el delantero, el dibujo perdió equilibrio y amenaza. Y, de paso, reabrió un debate que ya venía creciendo en la grada y en los platós.
Estevao, el talento que no juega
Harry Redknapp, excentrocampista y ahora analista, apuntó directo al corazón del problema tras el varapalo ante el Brentford. Para él, parte de la solución está sentado en el banquillo.
“Yo miro a Estevao, ¿es demasiado buen jugador como para no estar en este equipo?”, lanzó en Sky Sports, cuestionando abiertamente la rigidez de Alonso.
El exjugador recordó el embudo que se forma en las posiciones ofensivas: “Es un talento increíble, pero ¿cómo lo metes en el once cuando ya tienes a Morgan Rogers, Cole Palmer y Joao Pedro? Esos son los problemas que tiene que resolver”.
Los números del brasileño son el reflejo de su papel marginal: apenas 23 minutos oficiales en toda la temporada, repartidos en cuatro apariciones fugaces como suplente en la liga. Un goteo de participación que no se corresponde con las expectativas generadas a su llegada ni con la etiqueta de “joya” que le acompaña.
Un sistema que ahoga a los extremos
El esquema preferido de Alonso, con tres centrales, condiciona todo. Y, sobre todo, castiga a los extremos puros. Las bandas son territorio de carrileros, no de atacantes abiertos.
Por la derecha, Pedro Neto ejerce como carrilero, obligado a abarcar toda la banda. En el costado contrario, Pep Chavarria y Jorrel Hato se reparten un rol igual de exigente, más cercano a un lateral reforzado que a un extremo clásico.
En la mediapunta, el panorama está aún más cerrado. Cole Palmer y Morgan Rogers se han asentado como titulares indiscutibles en las zonas interiores, siempre por detrás del nueve. Nadie les ha movido del once. Esa jerarquía deja a Estevao en la periferia del proyecto, viendo cómo se le escapan minutos y protagonismo.
Inquietud en el vestuario y en el mercado
El impacto de esta situación no se queda en el césped. Según informaciones recientes, el brasileño empieza a inquietarse por su rol residual en el Chelsea. La falta constante de oportunidades le habría llevado a plantearse su futuro a medio plazo.
El próximo mercado de enero asoma en el horizonte como una posible vía de escape si nada cambia. El jugador, cuentan, podría evaluar seriamente sus opciones si su situación deportiva no da un giro claro en las próximas semanas.
Tiempo para pensar… y decidir
El calendario ofrece ahora un respiro incómodo. Tras el golpe ante el Brentford y antes de recibir al Bournemouth, llega un parón internacional de tres semanas que congela la competición, pero no el ruido.
Alonso tendrá margen para revisar su libreto: ajustar una defensa que hace agua, redefinir el peso de sus atacantes y, sobre todo, decidir qué papel quiere para Estevao en un equipo que pide aire fresco.
La pregunta ya no es solo si el brasileño es “demasiado bueno” para el banquillo. La cuestión es cuánto tiempo más puede permitirse el Chelsea tener talento sin usar mientras los resultados se hunden.






