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Chelsea se adapta en Hong Kong sin Palmer y Colwill

Chelsea tuvo que improvisar en Hong Kong. Cole Palmer y Levi Colwill se quedaron fuera de la convocatoria ante Juventus, una decisión tomada con calma pero con peso deportivo: ambos arrastran pequeños problemas físicos tras una pretemporada exigente y el cuerpo médico recomendó no arriesgar.

La ausencia de Palmer duele más que ninguna otra ahora mismo en Stamford Bridge. El atacante de 24 años ha sido el gran agitador del verano blue. Jugó los dos primeros amistosos de la Sydney Super Cup: entró desde el banquillo para repartir una asistencia en el 6-4 frente a Western Sydney Wanderers y fue titular en la derrota 2-1 ante Tottenham. Llegaba encendido. Y se apagó a última hora.

Antes del encuentro, a pie de campo, el propio Palmer lo resumió con sinceridad: está “decepcionado” por no poder jugar por “un pequeño problema”, pero se deshizo en elogios hacia Hong Kong y el apoyo en la grada. No hubo drama, sí frustración deportiva. El tipo que había encendido la gira se quedaba a un lado justo en la noche grande ante el gigante italiano.

Alonso mueve las piezas

Sin Palmer ni Colwill, Xabi Alonso tuvo que retocar el plan. Atrás, el técnico juntó a Wesley Fofana y Tosin Adarabioyo en el eje de la zaga para cubrir el hueco del central zurdo. Una pareja nueva, probada sobre la marcha, frente a un rival que no suele perdonar dudas.

Más arriba, el ajuste fue todavía más simbólico. Joao Pedro asumió el rol de referencia creativa por dentro para compensar la ausencia del inglés. Ese movimiento abrió la puerta a un estreno esperado: Danny Welbeck, fichaje veraniego, debutó con la camiseta del Chelsea. Un ataque remendado, pero con nombres de peso.

El once mezcló jerarquía y futuro. En los laterales se mantuvieron Marco Palestra y Jorrel Hato, que conservan su sitio en plena batalla por ganarse un lugar en la rotación. Y en el centro del campo llegó la nota más llamativa de la noche: Moises Caicedo estuvo escoltado por Mahdi Nicoll-Jazuli, talento de la academia de solo 16 años, en su primera titularidad con los blues. Un salto enorme para el joven, en un escenario de máximo escaparate.

El regreso inesperado de Mudryk

Mientras Palmer y Colwill observaban desde la banda, otra historia capturó miradas: Mykhailo Mudryk volvió a aparecer en una lista de convocados del Chelsea. El extremo ucraniano, que no jugaba con el club desde noviembre de 2024, ocupó un sitio en el banquillo. Un simple nombre en una hoja… pero con un trasfondo enorme.

Mudryk había estado cumpliendo una suspensión provisional por un caso de dopaje. El giro llegó cuando el Tribunal de Arbitraje Deportivo anuló la sanción de cuatro años. Liberado, disponible, otra vez futbolista a tiempo completo.

Xabi Alonso explicó el proceso reciente: el ucraniano aterrizó directamente del aeropuerto al hotel y se entrenó con el grupo en la víspera. La sesión, más emocional que táctica, sirvió para medir sensaciones y estado físico. El entrenador admitió que quizá 90 minutos eran demasiados ahora mismo, pero dejó claro que estaba en condiciones de ser elegido. Y lo eligió. “Estamos encantados de que Misha pueda estar con nosotros”, subrayó.

Su presencia no borra las dudas sobre su porvenir. El ruido alrededor de Mudryk sigue ahí. El club, según reconoció el propio Alonso, todavía valora cuál es el mejor camino para un jugador por el que se pagaron 62 millones de libras. Varios equipos de la Premier League estudian una cesión. El mercado marca el ritmo, y el ucraniano se mueve en esa frontera entre oportunidad y escaparate.

Un verano agitado y un ojo en el estreno liguero

Mientras se resuelven incógnitas individuales, el verano del Chelsea no se detiene. El club se acerca a su undécimo fichaje del periodo estival y mantiene abierta la puerta de salida para varios nombres. Es un equipo en construcción, con piezas que entran y salen, con jóvenes que se asoman y veteranos que buscan su sitio.

En medio de ese torbellino, la gestión de la salud de los titulares se vuelve clave. Lo de Palmer y Colwill no pasa de ser una precaución, pero en el contexto de una gira intensa y un calendario apretado, cada golpe se mira con lupa. El objetivo es simple y urgente: que ambos estén listos para el inicio de la temporada.

Porque cuando la pelota deje de ser amistosa y los puntos cuenten, Chelsea necesitará a su cerebro creativo del momento, a su central zurdo de referencia y a un Mudryk que, de pronto, vuelve a estar disponible. La pretemporada sirve para probar, rotar y dosificar. La verdadera respuesta llegará cuando se abra el telón de la Premier League y se vea quién está preparado para sostener el peso de este nuevo proyecto.