Celtic inicia la temporada con victoria y mirada en Europa
El campeón volvió a escena con lo esencial: tres puntos, portería a cero y una grada que se marchó satisfecha, aunque no deslumbrada. Celtic abrió la defensa de su título de la Scottish Premiership con un 1-0 ante Dundee en Celtic Park, un marcador corto para el dominio mostrado, pero suficiente para marcar el tono de la temporada.
El resto del mensaje lo puso Martin O’Neill.
Nygren rompe la noche
El partido se decidió con un cabezazo. Simple, directo, contundente. Benjamin Nygren apareció en el segundo tiempo para inclinar una noche que hasta entonces había sido de insistencia más que de inspiración.
Celtic mandó en el juego desde el inicio. La pelota fue verde y blanca, las llegadas también. El nuevo fichaje, Kasper Høgh, se movió bien entre centrales, cayó a bandas, generó espacios y dispuso de varias ocasiones claras. Le faltó lo que sí tuvo Nygren: precisión en el momento justo.
El gol nació en la banda izquierda, donde Kieran Tierney volvió a ejercer de metrónomo ofensivo. Su centro, medido, encontró la carrera del sueco, que atacó el espacio con decisión y conectó un cabezazo potente, imposible para Owen Goodman. Primer gol liguero para Nygren, primer rugido serio de Celtic en la nueva campaña.
Hasta entonces, Dundee había resistido más por acumulación que por control. Tras el 1-0, el campeón no se descompuso. Siguió mandando, bajó un punto el ritmo, pero mantuvo la sensación de tener el partido bajo llave.
Un susto y un portero atento
El guion, sin embargo, pudo torcerse. Cuando el dominio parecía cómodo, Joe Bevan se escapó y obligó a Auston Trusty a una acción de central grande: recuperación al límite, entrada limpia y ocasión desbaratada. Fue un recordatorio de que el margen de un gol siempre invita al riesgo.
Ya en el tramo final, Ashley Hay encontró espacio y probó a Viljami Sinisalo. El guardameta respondió con una parada firme, la que asegura el primer cero del curso y redondea una tarde en la que la defensa, sin estar sometida a un asedio, sí tuvo que demostrar concentración en momentos puntuales.
Celtic no goleó, pero controló. No brilló de forma constante, pero mostró automatismos reconocibles para un primer día de liga. El resultado encaja con lo que suele pedir un entrenador en agosto: ganar, sumar, ajustar sobre la marcha.
O’Neill, sin embargo, ya piensa un paso más allá.
LASK en el horizonte y un mensaje claro
El sorteo de la UEFA Champions League emparejó a Celtic con LASK, campeón austríaco. El desafío es serio, y O’Neill no lo disimuló.
“Son campeones de Austria, así que será difícil para nosotros”, recordó el técnico, subrayando el nivel del rival y la exigencia del cruce. LASK abrió su temporada con un 3-0, un aviso de que llega en forma y con confianza.
O’Neill dejó caer incluso que habría aceptado un viaje más incómodo si el emparejamiento hubiera sido, sobre el papel, más benigno. No lo fue. “Es lo que hay”, vino a decir, asumiendo el reto sin adornos.
El fondo de su discurso, no obstante, miraba al vestuario. El entrenador fue directo al hablar de la necesidad de reforzar la plantilla antes de medirse a LASK. No se trata solo de fichar por fichar, sino de tiempo, de engranaje, de química.
“Lo más importante es traer a los jugadores y conseguir que trabajen juntos”, insistió. Høgh, recordó, todavía está aprendiendo nombres, movimientos, sociedades. Para competir en la élite europea, ese proceso debe acelerarse.
Entre Kilmarnock y la Champions
El calendario no espera. Antes del primer asalto europeo, Celtic visitará a Kilmarnock. Otro examen doméstico, otra oportunidad para ajustar piezas, otro partido en el que los recién llegados pueden empezar a sentirse parte de algo más grande que un simple fichaje de verano.
La victoria ante Dundee ofrece un punto de partida sólido: tres puntos, sensaciones razonables, un goleador que se estrena y una estructura que, a pesar de necesitar retoques, responde. Pero el propio O’Neill se encargó de marcar el listón: si Celtic quiere competir de verdad en varios frentes, el grupo necesita más fondo, más variantes, más competencia interna.
La liga ya ha comenzado con paso firme. La cuestión, ahora, es si el club se moverá lo suficientemente rápido en el mercado para que, cuando suene el himno de la Champions, Celtic no solo defienda su corona doméstica, sino que también esté preparado para mirar de frente a LASK y al resto de Europa.






