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Celtic se desmorona en Ibrox: McGregor critica la actitud del equipo

Celtic no solo perdió en Ibrox. Fue arrollado. Y en mitad de ese derrumbe, la voz más autorizada del vestuario decidió no esconder nada.

Callum McGregor, capitán y referencia del equipo, habló sin anestesia tras la derrota por tres goles ante Rangers, en unos cuartos de final que dejaron al descubierto todas las costuras del campeón escocés.

“Eso no fuimos nosotros. La diferencia entre los dos equipos fue que viste un equipo… y luego viste un grupo de individuos”, lanzó el centrocampista a Sky Sports, dibujando en una frase el abismo que separó a Rangers de Celtic durante los 90 minutos.

Un Celtic roto, un Rangers compacto

Mientras Rangers funcionó como bloque, solidario y agresivo, Celtic se presentó como una suma de esfuerzos aislados, incapaz de conectarse en los momentos clave. McGregor no maquilló nada: sus compañeros no trabajaron sin balón.

“Parecíamos un equipo de individuos a los que les gusta hacer cada uno lo suyo y jugar cuando tenemos la pelota, no necesariamente correr cuando no la tienes, que es justo lo que no puedes hacer cuando vienes aquí”, explicó, apuntando directamente a la actitud defensiva del grupo.

El capitán fue tajante al describir lo que exige sobrevivir en Ibrox: compromiso absoluto, todos a una, sin excepciones. “No puedes defender con seis jugadores, es imposible”, sentenció, dejando claro que, a su juicio, algunos se borraron del esfuerzo colectivo.

El eco del desastre europeo

Lo ocurrido en Ibrox no llega en vacío. El golpe doméstico se suma a una herida europea que todavía sangra. Hace apenas unos días, Celtic desperdició una ventaja de 3-0 en la ida ante el conjunto austríaco LASK en la fase previa de Champions League, para acabar eliminado de forma estrepitosa: 5-1 en la vuelta, 5-4 en el global.

Ese desplome defensivo sigue presente en la cabeza del capitán. Tanto, que en pleno partido ante Rangers, con los goles cayendo, su prioridad pasó de remontar a contener el daño.

“No quieres encajar cuatro o cinco, seguro. En cuanto empiezan a entrar los goles, le digo a Cameron Carter-Vickers y a Liam Scales: ni uno más”, reconoció McGregor. Palabras duras, que retratan el miedo a otra goleada humillante y el intento desesperado de evitar que el marcador se convirtiera en un nuevo escándalo.

Calendario implacable y poco margen para lamentos

El problema para Celtic es que no hay tiempo para la introspección. El calendario aprieta sin piedad y la reacción debe ser inmediata, o la temporada puede torcerse muy pronto.

El jueves, el equipo recibe en Glasgow al Ferencvaros húngaro en la Europa League, un duelo que ya se siente como examen de carácter y de credibilidad. Tres días después, el escenario será Celtic Park, pero el rival, el mismo: otro clásico ante Rangers en la Scottish Premiership, con todo el ruido del último resultado todavía resonando.

Celtic llega a esa doble cita entre dudas, críticas internas y una defensa en estado de alarma. McGregor ya ha encendido la luz roja dentro del vestuario. La cuestión ahora es sencilla y brutal: ¿responderá el grupo como equipo o volverá a parecer solo una colección de nombres?