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Carrigaline sorprende al campeón: Eanna Desmond brilla ante St Finbarr’s

El McCarthy Insurance Premier Senior Football Championship apenas abría el telón en Ballinhassig y ya dejó su primera sacudida seria: Carrigaline 1-20, St Finbarr’s 2-15. El campeón vigente, apagado y lento, fue superado por un Carrigaline valiente, intenso y con un líder descomunal: Eanna Desmond.

La grada, repleta como pocas veces en este escenario, esperaba un estreno autoritario de St Finbarr’s. Lo que vio fue otra cosa. Un equipo sin chispa, castigado una y otra vez por un rival que jugó con una convicción que desmentía por completo la etiqueta de cenicienta.

Un inicio engañoso del campeón

El guion parecía escrito desde el saque inicial. Apenas 15 segundos y ya Cillian Myers-Murray rozaba el primer gol, su disparo cruzado se fue a centímetros del poste. Dos minutos después, la defensa de Carrigaline se abrió en canal y Bill O’Connell avanzó en solitario para clavar el primer punto del partido. Parecía que el campeón iba a imponer su ley.

Pero el partido giró pronto.

Kevin O’Reilly respondió con una acción de pura clase, un punto que calmó a Carrigaline y encendió a la grada. A partir de ahí, el equipo se soltó. El balón empezó a viajar más rápido, las carreras encontraron espacios y la confianza creció a cada jugada.

El golpe psicológico llegó con el primer gol. Balón alto colgado por Eanna Desmond hacia el área pequeña, Kieran McCarthy se anticipó a todos y desvió de puño a la red. El guardameta de St Finbarr’s salió tarde y quedó retratado. De repente, el campeón estaba contra las cuerdas.

Brian O’Driscoll, referencia con Cork a nivel sénior, añadió otro punto y el marcador ya mostraba una ventaja de cuatro puntos para Carrigaline en el minuto nueve. St Finbarr’s, descolocado.

La reacción de St Finbarr’s

Herido, el campeón tiró de orgullo. Brian Hayes, estrella dual con Cork en hurling y football, recordó por qué es tan valorado: arrancada, espacio y un gol espectacular en el minuto 12 que devolvió el pulso a los suyos.

Con el partido ya convertido en un intercambio de golpes, apareció la bota afinada de Steven Sherlock. Primero, un dos puntos desde juego abierto a mitad de la primera parte. Más tarde, otro dos puntos desde un balón parado a seis minutos del descanso. St Finbarr’s, que había sufrido, se encontró de pronto tres arriba.

Parecía que el campeón había recuperado el control. Parecía.

Porque Desmond no estaba dispuesto a que el partido se le escapara tan pronto. Antes del descanso, firmó el último punto de la primera mitad y dejó el marcador en un 1-10 a 1-7 para St Finbarr’s. Un aviso claro: Carrigaline seguía muy vivo.

Carrigaline aprieta el acelerador

El segundo tiempo arrancó con otro guiño al campeón. Primera posesión, primer punto: Ricky Barrett puso el 1-11 a 1-7. Pero la respuesta de Carrigaline fue inmediata, otra vez con Desmond cazando un punto oportunista que frenó cualquier intento de despegue.

Sherlock completó su triplete de dos puntos en el minuto 35. Fue su última contribución al marcador. A partir de ahí, el ataque de St Finbarr’s se apagó durante 14 largos minutos. Un vacío que resultó letal.

Carrigaline olió la sangre. Niall y Brian Coakley encadenaron dos tres puntos consecutivos que dinamitaron la inercia del partido y castigaron sin piedad la sequía del campeón. Cada pérdida de St Finbarr’s se convertía en una oportunidad para un Carrigaline cada vez más suelto, cada vez más convencido.

William Buckley, uno de los pocos de St Finbarr’s que mostró energía constante, logró una potente carrera culminada en punto que devolvió la igualdad al marcador con 11 minutos por jugarse. El choque entraba en territorio de nervios.

Desmond y O’Driscoll respondieron de inmediato para Carrigaline con dos puntos seguidos, un golpe directo al mentón del campeón. Pero St Finbarr’s aún tenía una bala.

Golpe y contragolpe hasta el final

Un balón alto cruzó el área de Carrigaline y encontró el puño de Thomas Egan. Gol. En el minuto 55, St Finbarr’s se ponía uno arriba. El campeón, otra vez en ventaja, parecía tener el oficio necesario para cerrar el partido.

No contaban con que los últimos cinco minutos serían el show privado de Eanna Desmond.

Primero, el punto del empate apenas un minuto después del gol de Egan. Sin titubeos, sin esconderse. Luego, un dos puntos sencillamente magnífico, en el tramo final, que cambió por completo el ánimo en Ballinhassig. Cada vez que tocaba el balón, la defensa de St Finbarr’s retrocedía.

Brian Hayes estuvo a un suspiro de rescatar al campeón: disparo brutal, el balón besó el larguero y se fue por encima para un punto. Cerca, pero no suficiente.

El cierre, inevitablemente, llevó la firma de Desmond. Ya en el tiempo añadido, otro punto, el noveno de su cuenta desde jugada, remató su actuación de hombre del partido y selló un triunfo que derriba pronósticos y cuestiona jerarquías.

Carrigaline no solo ganó. Ridiculizó la etiqueta de víctima propiciatoria y dejó al campeón mirando al espejo, obligado a preguntarse dónde se fue su intensidad.

Los números del golpe

Para Carrigaline, Eanna Desmond firmó 0-9 (incluyendo un 1-2pt), con Kevin McCarthy aportando 1-0, Brian O’Driscoll 0-3, N Corkery 0-5 (1-2ptf, 0-2f), B Corkery 0-2 (2pt) y Kevin O’Reilly 0-1. Una producción coral, pero con un protagonista indiscutible.

En St Finbarr’s, Steven Sherlock terminó con 0-6 (tres 2pt), Brian Hayes con 1-3 (incluido un 1-2pt), Thomas Egan sumó 1-0, mientras que Cillian Myers-Murray hizo 0-2. E Dennehy, Bill O’Connell, Ricky Barrett y William Buckley añadieron un punto cada uno.

El árbitro Pat O’Leary, de Kilmurry, dirigió un encuentro que arrancó con guion previsible y acabó convertido en aviso serio para el resto del campeonato.

Carrigaline ya ha enseñado los dientes. La cuestión ahora es clara: ¿fue una sorpresa aislada o el inicio de una campaña que puede cambiar el mapa del McCarthy Insurance Premier Senior Football Championship?