Camilo Durán brilla en victoria del Celtic sobre Aberdeen
El Celtic sigue lanzado en el arranque de la William Hill Premiership. Tres partidos, tres victorias, pleno de autoridad. Esta vez, la víctima fue un Aberdeen superado desde muy pronto en Celtic Park: 3-0, partido resuelto antes del descanso y otra obra de arte de Camilo Durán para encender la tarde.
Otro misil de Durán
No había aviso. No había siquiera sensación de peligro. Minuto 14, Durán recibe un pase de Benjamin Nygren a unos 20 metros del arco, algo escorado, aparentemente sin ángulo ni carrera. Un control, casi nada de armado, y un latigazo brutal. El balón golpea el larguero y entra. Imparable para Marius Müller. Otro golazo para la colección desde que llegó en verano procedente de Qarabag.
El colombiano suma ya seis tantos en cinco partidos. Racha feroz, números de ‘9’ puro. Y ahí aparece la incógnita que se le viene encima a Martin O’Neill: cuando se recupere Kasper Høgh de su lesión en el muslo, ¿cómo sacar a Durán del centro del ataque para devolverlo a la banda?
Durán no se conformó con la postal del 1-0. En la primera parte obligó a Müller a intervenir hasta en cuatro ocasiones y rozó el segundo con un remate alto tras un centro envenenado de Yang Hyun-jun que sembró el pánico en la zaga del Aberdeen.
Homenaje a una leyenda antes del rodillo
Antes de que el balón echara a rodar, Celtic Park se puso en pie para Sir Kenny Dalglish. El histórico delantero saltó al césped para agradecer, una vez más, a Jock Stein, al club y a la afición el impulso que recibió en sus inicios. A sus 75 años, Dalglish, que reveló este año que está recibiendo tratamiento contra el cáncer, se llevó una ovación cálida, larga, sentida. Un puente perfecto entre la memoria y el presente de un Celtic que hoy también ilusiona.
Con el ambiente ya encendido, el equipo de O’Neill se adueñó del balón desde el inicio. Callum McGregor regresaba al once tras superar una enfermedad y Liam Scales ocupaba el lateral izquierdo ante la baja de Kieran Tierney. El plan funcionó: control, paciencia y pegada.
Aberdeen, aun así, tuvo sus pequeños momentos. Ayoub Mouloua, en su primera titularidad, cabeceó desviado en una ocasión clara. Nesta Guinness-Walker probó suerte desde lejos, pero su disparo fue atajado sin problemas entre una oleada de oportunidades de Durán.
Nygren y Yang cierran el partido
El segundo gol llegó en el minuto 34 y destrozó lo que quedaba de resistencia visitante. Un centro de Haissem Hassan rebotó en Afeez Aremu dentro del área. El balón quedó muerto y Nygren apareció de cara, sin pensárselo, para conectar un derechazo seco. Müller tocó, pero no lo suficiente. 2-0 y sensación de sentencia.
Aberdeen tuvo, acto seguido, la jugada que pudo cambiar el guion. Saque de esquina de Alexander Briedl, cabezazo de Gavin Molloy y el larguero que escupe el balón. La respuesta del Celtic fue letal. Salida rápida, campo abierto. Durán conduce, ve el desmarque de Yang y lo habilita. El surcoreano entra por la izquierda y cruza con la zurda, raso, ajustado. 3-0. De un posible 2-1 a un 3-0 en segundos. El tipo de golpe que derrumba a cualquiera.
Stephen Robinson entendió el mensaje. Al descanso, cuatro cambios de golpe: entraron Lewis Smith, Connor Ronan, Toyosi Olusanya y Mitchy Ntelo; se marcharon Aremu, Briedl, Kevin Nisbet y Mouloua. Más piernas, más energía, otra cara.
Rotaciones, fichajes y control total
Tras el vendaval del primer tiempo, el Aberdeen compitió mejor en la reanudación. Smith probó desde fuera y obligó a Viljami Sinisalo a una buena intervención, una de las pocas veces en que el meta del Celtic tuvo que mancharse los guantes.
O’Neill, con el duelo encarrilado, aprovechó para enseñar sus nuevas piezas. Debutó el centrocampista danés Oliver Sørensen y también el delantero cedido por Chelsea, Shim Mheuka. Ambos dejaron detalles y ocasiones. Mheuka fabricó una buena jugada individual y sacó una parada de reflejos de Müller, mano firme abajo. Sørensen, más errático, enganchó un zurdazo de primeras que se le fue muy desviado.
Müller, pese al marcador, evitó una goleada mayor. Desvió un disparo de Scales y también se lució ante los intentos de los suplentes Mika Baur y James Forrest. El Celtic, lejos de relajarse, terminó el partido volcado, buscando el cuarto con la misma ambición del minuto uno.
La realidad, sin embargo, ya estaba escrita mucho antes del pitido final: un Celtic dominante, un Camilo Durán encendido y una sensación clara de que este inicio perfecto de temporada no es un simple arranque de forma. Si el colombiano mantiene este nivel y los nuevos fichajes se asientan, la pregunta no es si el Celtic puede sostener este ritmo, sino quién se atreverá a frenarlo.






