Burnley sufre otra derrota: 3-1 ante Swansea City
Burnley sigue sin levantar cabeza. Derrota por 3-1 ante Swansea City, fondo de la tabla del Championship y siete jornadas sin conocer la victoria bajo el mando de Nicky Hayen. El arranque de etapa del técnico belga se está convirtiendo en una cuesta que cada semana se empina un poco más.
Y lo que más le duele al entrenador no es solo el resultado. Son las formas.
“Es una tarde realmente decepcionante”, lamentó Hayen tras el partido.
Su equipo no salió mal. Compitió de tú a tú en los primeros minutos, igualó la intensidad y el ritmo del Swansea. Pero en cuanto aparecieron los fallos atrás, el encuentro se les escapó de las manos.
Adam Idah abrió el marcador para los locales y Moussa Yeo golpeó de nuevo antes del descanso. Dos acciones, dos castigos. Dos errores que el Burnley pagó carísimamente. Al descanso, 2-0 y la sensación de haber regalado demasiado.
Lo paradójico: el Burnley generó. Llegó. Probó al portero rival. “Creamos oportunidades. Tuvimos tantas ocasiones como ellos y su portero tuvo que hacer más paradas que el nuestro, pero al final de la primera parte es 2-0”, resumió Hayen, consciente de que la estadística no consuela cuando el marcador te condena.
Tras el paso por vestuarios, el Burnley salió con otra cara. Más agresivo, más vertical, con la sensación de que aún había partido. Largie Ramazani recortó distancias antes de la hora de juego y, por un momento, el aire cambió. El gol encendió la chispa y pareció devolver el impulso a los visitantes.
Pero la historia reciente se repitió. “Sentimos que tenemos el impulso pero luego, como en semanas anteriores, lo regalamos”, admitió el técnico. Justo cuando el Burnley empezaba a creer, Swansea City encontró el tercer tanto: Zan Vipotnik devolvió la ventaja de dos goles y, con ella, la realidad.
Con el 3-1, el choque quedó prácticamente sentenciado. El Burnley siguió intentándolo, pero sin precisión, sin colmillo. “No fuimos lo suficientemente eficientes”, concluyó Hayen, una frase que resume el drama de este inicio de temporada: errores atrás, falta de contundencia arriba y cero victorias en siete jornadas.
El equipo ya mira al siguiente partido con una pregunta incómoda sobrevolando Turf Moor: cuánto tiempo puede aguantar el Burnley en esta dinámica antes de que la presión se convierta en algo más que una simple mala racha.






