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Bournemouth asegura a Alex Scott: no se vende este verano

En el Vitality Stadium lo tienen claro: Alex Scott no se vende este verano. Ni por presión, ni por dinero, ni por nombres propios. Ni siquiera después de que el centrocampista de 22 años haya rechazado una oferta de renovación muy lucrativa.

Dentro del club admiten que Scott ha dicho no al último contrato que le pusieron sobre la mesa. Pero matizan algo clave: la negativa no ha movido ni un milímetro la postura de Bournemouth respecto a su futuro. Para ellos sigue siendo intocable.

La pieza central del proyecto de Marco Rose

En los despachos del club describen a Scott como uno de los pilares del proyecto. Su última temporada, sobresaliente, no solo consolidó su estatus como uno de los mediocentros jóvenes más brillantes de la Premier League; también le abrió la puerta de la prelista de Inglaterra para el próximo Mundial.

Ese rendimiento tiene consecuencias. Y no solo en elogios.

Manchester United, Liverpool, Arsenal y Chelsea ya han llamado para preguntar por su situación. Todos han tanteado, todos siguen atentos, todos esperan una grieta en el muro. De momento, no la hay.

El primer aviso serio llegó el 25 de junio, cuando Bournemouth respondió con un “no” rotundo a United, que buscaba alternativas a Mateus Fernandes ante el temor de quedarse corto en la puja. Desde entonces, cada vez que otro grande ha preguntado, la respuesta ha sido calcada: no hay negociación, no hay precio, no hay conversación que abrir.

Un contrato gigante… y un “no” igual de grande

Scott tiene todavía dos años de contrato. Lógico que Bournemouth quiera atarlo a largo plazo. La última propuesta incluía una subida salarial muy importante y, detalle significativo, una cláusula de rescisión en la línea de la que se pactó con Antoine Semenyo hace un año.

Es decir, el club estaba dispuesto a facilitar, llegado el momento, una futura salida en condiciones controladas. Aun así, Scott rechazó el acuerdo.

En Bournemouth no lo interpretan como una ruptura. Confían en que pueda haber nuevas conversaciones más adelante. Pero insisten en que el rechazo no ha provocado ningún replanteamiento: no hay intención de vender ahora. Al contrario, la idea es seguir construyendo el equipo alrededor de él bajo la dirección del nuevo técnico, Marco Rose.

Un mercado desbocado y un precio que se dispara

Para los gigantes que le siguen la pista hay otro problema serio: el mercado inglés se ha disparado. Operaciones recientes han colocado a Elliot Anderson y Morgan Rogers como nuevas referencias en el mercado doméstico, elevando el valor de los talentos jóvenes británicos a niveles inéditos.

Bournemouth no aspira a los 117 millones de libras que Chelsea ha acordado pagar a Aston Villa por Rogers, pero dentro del club se maneja una idea clara: el valor de Scott ya se acerca a las nueve cifras. Casi ciencia ficción hace unos años. Realidad hoy.

Con esa valoración interna y una directiva que se niega siquiera a sentarse a negociar, sacar a Scott del sur de Inglaterra este verano se antoja poco menos que una misión imposible.

Manchester United, Liverpool, Arsenal y Chelsea seguirán mirando de reojo, esperando cualquier señal de debilidad. De momento, el mensaje que sale del Vitality es contundente y repetido como un mantra: las conversaciones de renovación pueden continuar, pero Alex Scott no está en el escaparate. Y en un mercado donde casi todo tiene precio, Bournemouth ha decidido, por ahora, comportarse como la excepción.