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Barcelona supera a Levante 4-2 y mantiene pleno de victorias

Barcelona salió de Valencia con lo que buscaba: tres puntos, un 4-2 vibrante ante Levante y un pleno de cinco victorias en cinco jornadas. Lo consiguió sin brillo constante, con tramos de desconexión y una defensa que volvió a dejar dudas. Lo sostuvo su pegada. Y un Lamine Yamal que ya no juega como promesa, sino como líder.

El joven extremo firmó un doblete y abrió el camino en un partido que el Barça nunca terminó de dominar del todo, pero que siempre tuvo a tiro gracias a su talento ofensivo y a los goles de Xavi Espart y Karim Adeyemi.

No fue un paseo. Ni mucho menos.

Flick señala el problema… y se señala a sí mismo

Hansi Flick salió satisfecho por el resultado, pero no escondió que hubo fases que no le gustaron nada. El técnico alemán habló de errores propios en los goles encajados y asumió la responsabilidad en el primero de Levante.

Explicó que la jugada nace de una decisión suya: retrasar el cambio de Xavi Espart, que ya sufría calambres. Quiso esperar hasta la siguiente interrupción. El equipo encajó. Y Flick no se escondió: ese “esperar un poco más” le salió caro.

El entrenador también puso el contexto: una presión intensa de Levante, un terreno de juego lejos de estar en las mejores condiciones y un Barça que, cuando baja una marcha, sufre. Lo resumió con una frase que en su cabeza sonó a aviso interno: si no das el 100%, pasan estas cosas.

El dato que enmarca la noche es poderoso: el equipo iguala el mejor arranque liguero de su historia. Cinco victorias seguidas, 21 goles a favor.

Flick se declaró orgulloso del grupo y del club, pero rebajó cualquier euforia. Para él, todo esto apenas es el principio, algo que ya pertenece al pasado en cuanto el árbitro pita el final.

Y entre tanto gol, una idea fija: atacar sí, pero sin descuidar la trinchera. El alemán insistió en que la forma de defender es tan determinante como la facilidad para ver puerta. La sensación, pese al 4-2, es que ahí todavía queda mucho trabajo.

Xavi Espart se estrena, Adeyemi decide

En medio del intercambio de golpes, Xavi Espart vivió su noche más especial con la camiseta azulgrana. Marcó su primer gol con el primer equipo y lo hizo con la naturalidad de quien lleva años en ese escenario.

Flick se deshizo en elogios hacia él: destacó su nivel técnico, su comprensión táctica y, sobre todo, su estado físico, que le permite competir al máximo ritmo. El mensaje fue claro: ahora mismo está preparado y lo está demostrando.

Cuando el partido pedía una acción definitiva, apareció Karim Adeyemi. Su gol final cerró el encuentro y confirmó la profundidad de plantilla de este Barça. El alemán no se mostró sorprendido. Con Adeyemi, dijo, todo depende de su concentración. Cuando está metido, es un jugador fantástico. El cuarto tanto fue la prueba: una acción que, según su técnico, revela que tiene algo especial.

Entre Espart y Adeyemi dibujaron una segunda línea de gol que alivia al equipo en las noches en que los automatismos todavía chirrían.

Anthony Gordon, sin gol pero con respaldo

Mientras unos se reivindican a base de tantos, Anthony Gordon vive un inicio de curso peculiar. No marca, no firma su mejor actuación en Levante, pero sigue contando con la confianza total de Flick.

El técnico defendió su aportación con el balón: la capacidad para recibir, asegurar la posesión y encontrar siempre un compañero. No es un detalle menor en un equipo que quiere mandar desde la pelota. Flick admitió que, como atacante, Gordon necesita el gol. Lo desea el jugador y lo necesita su confianza. Pero dejó claro que está contento con lo que ya ofrece y que valora mucho su trabajo.

Los números del inglés se sostienen por las asistencias, que han sido su gran carta de presentación este curso, aunque en Valencia no encontró su mejor versión. La buena noticia para el Barça es que, cuando uno baja el nivel, otro aparece desde el banquillo para cambiar el partido. Esta vez fue Adeyemi quien hizo lo que Gordon no pudo. Y ambos seguirán disputándose el costado izquierdo en los próximos meses.

Cinco victorias, 21 goles, dudas atrás y un vestuario lleno de alternativas. El arranque es impecable en el marcador. La pregunta es cuánto tardará este Barça en juntar resultados y control absoluto de los partidos. Porque si lo consigue, ¿hasta dónde puede llegar esta temporada?