El Barça eleva el precio de Torres a 65 millones tras el Mundial
El Barcelona ha decidido subir la persiana y dejar claro su mensaje a París: quien quiera a Torres tendrá que pagar como si fichara a un campeón del mundo decisivo. Según informa SPORT, el club azulgrana ha fijado un mínimo de 65 millones de euros para sentarse a firmar la salida del atacante, una cifra que marca un antes y un después en una operación que parecía encaminada… hasta que en el Camp Nou cambiaron las reglas del juego.
Durante semanas, en los despachos del Barça se repetía la misma idea: nadie se va antes de que llegue su sustituto. Pero el deseo explícito del jugador de dar el salto a PSG ha modificado el guion. Torres quiere irse. Y cuando un futbolista de ese peso empuja la puerta, el club escucha, recalibra y, en este caso, endurece su posición económica.
El gol que lo cambió todo
La subida del precio no nace de la nada. En Barcelona miran directamente a lo que ocurrió en el Mundial: el gol de Torres en la final ante Argentina, el tanto que dio el título a España. Ese momento, ese disparo, ha elevado su estatus. En el club están convencidos de que un jugador capaz de decidir una Copa del Mundo y de sostener esa etiqueta de futbolista “clutch” debe dejar una cantidad que permita reconstruir buena parte del frente ofensivo.
Los números acompañan al relato. La pasada temporada firmó 21 goles en 49 partidos, y ya suma 65 tantos en cinco campañas vestido de azulgrana. Llegó como extremo, se marcharía como un nueve fiable, moldeado para moverse por todo el frente de ataque y para convivir con un referente como Robert Lewandowski sin pisarse, sino complementándolo.
PSG juega al desgaste
En París, sin embargo, no están dispuestos a levantar la mano de inmediato. PSG no contempla llegar de primeras a esos 65 millones. El campeón de Europa confía en que el contexto contractual incline la balanza a su favor. Torres entra en la fase final de su vínculo, que expira en junio de 2027, y en el Parque de los Príncipes consideran que una cifra en torno a los 55 millones —lo mismo que el Barça pagó a Man City en 2021— refleja mejor su valor actual.
Ahí se abre el pulso. Barcelona entiende que su cotización ha subido tras el Mundial. PSG mira la fecha del contrato y aprieta. En medio, un jugador que ya habría dado el “sí” al proyecto parisino en cuanto a condiciones personales, según las informaciones publicadas, y que espera que los clubes encuentren el punto de encuentro.
La negociación, eso sí, no parte de cero. La relación entre Deco y Luis Campos es excelente y puede actuar como lubricante en una operación llamada a ser intensa. Las llamadas serán constantes, los matices económicos, milimétricos.
Flick baja el volumen… en público
En el césped, Hansi Flick intenta que el ruido no se coma la pretemporada. Tras el amistoso en Udine, el técnico alemán esquivó cualquier detalle sobre las conversaciones con el club francés. Se limitó a marcar distancia: respeta las vacaciones de los jugadores y asegura no tener información directa sobre el estado de la operación.
Su prudencia llega en un momento de cirugía mayor en la plantilla. La salida de figuras como Ronald Araujo dibuja un escenario complejo para cualquier entrenador recién aterrizado. Flick lo admitió: gestionar un vestuario en pleno mercado es un ejercicio de equilibrio, con llegadas y salidas cruzándose en una pretemporada que él mismo calificó de “atípica y extraña”, condicionada por los calendarios y los descansos de los internacionales.
Un adiós con peso deportivo… y alivio contable
Si el traspaso se concreta, el Barça perderá a un futbolista que ha completado una transformación profunda en Cataluña. De extremo de banda a referencia central fiable, capaz de ocupar cualquier posición del ataque y de ofrecer goles, apoyos y movimientos sin balón que han dado oxígeno a la estructura ofensiva.
Pero cada gol tiene su reverso en los libros de cuentas. Una parte importante de su fichaje ya está amortizada, lo que convierte una venta por encima de los 60 millones en una operación muy atractiva desde el punto de vista financiero. Liberar su salario añadiría aún más margen para atacar otros objetivos prioritarios del mercado.
En los despachos ya se mira al siguiente paso. Con dinero fresco y espacio salarial, el Barça podría lanzarse a por un nuevo líder ofensivo. En la lista aparece un nombre propio de peso: el de Julian Alvarez, actualmente en Atlético de Madrid, como posible objetivo para rearmar la delantera.
Torres empuja hacia París, PSG aprieta en el precio y el Barça se aferra al valor de un campeón del mundo. Entre esas tres fuerzas se decidirá si el gol de la final fue el último gran servicio del delantero al club azulgrana… o el punto de partida de una nueva era en el Camp Nou.





