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El Barça acelera por Adeyemi: Hansi Flick lo impulsa

El Barça se ha movido deprisa. Muy deprisa. Karim Adeyemi ha dado el “sí” al club azulgrana y, según apunta Sky Sport, ya existe un acuerdo verbal para un contrato de larga duración. El jugador quiere vestir de blaugrana este verano. Ahora, la pelota está en el tejado de los despachos: falta que Barcelona y Borussia Dortmund se entiendan en el precio.

Flick, el gran impulsor

Detrás de la operación hay un nombre propio: Hansi Flick. El técnico conoce de primera mano a Adeyemi por su etapa en la selección alemana y lo considera una pieza ideal para su libreto. Velocidad brutal, desmarques agresivos, conducción directa al espacio y un trabajo sin balón que encaja de lleno en la presión alta que quiere imponer en el Camp Nou.

Para Flick, Adeyemi no es solo un extremo. Es un comodín ofensivo capaz de ocupar cualquiera de las tres posiciones del frente de ataque, un perfil que le permite mezclar y rotar con Lamine Yamal y Raphinha sin perder filo por fuera. De ahí su insistencia en que el club haga un esfuerzo.

El precio de Dortmund y el reloj en contra

En Dortmund lo tienen claro: su atacante está tasado en torno a los 40 millones de euros. Adeyemi entra en la recta final de su compromiso con el club alemán y eso condiciona la estrategia del BVB. Saben que, si no venden ahora, el próximo verano el margen de maniobra se reducirá y el riesgo de perder valor será evidente. Es uno de los extremos más desequilibrantes de la Bundesliga y dejarlo salir por una cifra baja no entra en los planes.

La decisión del jugador de mirar hacia otro lado ha empujado al Dortmund a escuchar ofertas. No es una subasta, pero sí una ventana abierta: o traspaso importante ahora, o problema dentro de un año.

Jorge Mendes reabre un viejo dossier

La operación también lleva el sello de Jorge Mendes. El superagente, que representa a Adeyemi, ya había ofrecido al futbolista al Barça en varias ocasiones anteriores. Entonces, el muro era evidente: la situación económica del club hacía inviable cualquier movimiento de este calibre.

Ese contexto ha cambiado de forma más estructurada. No significa que sobren recursos, pero sí que la planificación deportiva y financiera permite atacar oportunidades que antes eran imposibles. Esta vez, el dossier Adeyemi ha salido del cajón y avanza con fuerza.

Adeyemi no tapa al ‘9’: Julián Álvarez sigue en la mira

El impulso por Adeyemi no cierra el mercado ofensivo del Barça. Según Fabrizio Romano, la llegada del extremo alemán no altera el plan principal para la posición de delantero centro: Julián Álvarez continúa siendo el gran objetivo para el ‘9’.

El interés por el argentino viene de mayo. En el club lo ven como un proyecto de referencia a largo plazo en el área, un atacante capaz de aportar gol, agresividad en la presión y competencia real en la zona donde más se pagan los detalles: el punto de penalti. Adeyemi es profundidad y desborde por fuera; Julián, colmillo dentro del área. Dos piezas distintas en un mismo puzzle.

Malabares financieros y trueque con jóvenes

La realidad económica obliga a imaginación. El Barça no quiere ni puede desembolsar los 40 millones íntegros en efectivo sin buscar fórmulas que alivien el impacto. Una de las vías sobre la mesa pasa por incluir jugadores en la operación para rebajar la cifra fija.

Entre los nombres que han aparecido en las conversaciones destacan Roony Bardghji y Guille Fernández. Bardghji llegó al club rodeado de expectativas, pero su falta de minutos continuados en el primer equipo ha generado frustración en el entorno del futbolista. Podría ver en Dortmund un escenario ideal para despegar. Guille Fernández, por su parte, es un talento que el BVB lleva siguiendo desde hace tiempo y encaja con el perfil de joven a desarrollar que tanto gusta en el Signal Iduna Park.

Si el intercambio cuaja, Dortmund obtendría futuro y el Barça, velocidad inmediata por banda.

El tablero está claro: Adeyemi ya ha elegido el Barça, Flick lo reclama, Mendes mueve los hilos y Dortmund espera que el reloj y el mercado jueguen a su favor. Falta la pieza decisiva: ¿quién cede primero en la negociación por esos 40 millones?