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Andrich aclara su futuro: no se va mientras el club lo valore

Robert Andrich ha decidido hablar claro. En medio de las especulaciones sobre una posible salida, el centrocampista alemán ha dejado un mensaje nítido: mientras se sienta importante en el club, no contempla hacer las maletas.

En declaraciones a Kicker.de, Andrich reconoció que está al tanto del ruido que le rodea, pero no le concede más espacio del necesario en su cabeza. “Por supuesto, me entero por algunos canales, pero fuera no solo se habla de mí, también de otros. Mientras no tenga la sensación de que el club quiere deshacerse de mí –y ahora mismo no la tengo–, no me preocupo por un traspaso”, explicó.

El brazalete, en el aire… pero con una convicción

El futuro inmediato no solo pasa por su continuidad, también por el liderazgo dentro del vestuario. Andrich no esconde que se ve a sí mismo como referencia del equipo.

“Me veo como número uno en cuanto se me confirma en ese papel. Por supuesto, por ahora parto de la base de que seguiré siendo capitán. No he oído nada diferente”, apuntó. Eso sí, no da nada por cerrado: “Hasta que no se comunique nada de forma oficial, todo puede pasar. Eddy [Tapsoba] y yo hemos llevado el brazalete últimamente; podría decidirse entre nosotros”.

La frase resume bien el momento: seguridad en su rol, pero conciencia de que la jerarquía puede redefinirse en cualquier instante.

Del caos al sosiego en el banquillo

Las palabras de Andrich llegan tras un periodo convulso en el banquillo del Werkself. La salida de Xabi Alonso abrió una etapa inestable: Erik ten Hag apenas duró tres partidos antes de ser relevado por Kasper Hjulmand, que también terminó marchándose.

Con la llegada de Carles Martinez Novell, el clima ha cambiado. El vestuario respira otro aire, mucho más ligero que el del pasado verano, marcado por la sucesión de cambios y la sensación permanente de transición.

Ahí se entiende mejor el peso del mensaje del centrocampista: estabilidad, calma y un liderazgo que intenta blindar el día a día del equipo frente a los vaivenes externos.

Un vestuario más unido… y una exigencia clara

Andrich describe un grupo muy distinto al de hace un año. “Ahora mismo tenemos un ambiente muy bueno en el equipo; no hay el desasosiego del verano pasado, cuando hubo tantos cambios”, subrayó.

El diagnóstico no se queda en la foto amable. También lanza un reto interno para los momentos de tormenta: “En las fases difíciles, en el futuro tenemos que mantenernos más unidos y ponernos en posición de poder responder de inmediato después de 15, 20 minutos duros”.

No habla solo de fútbol. Habla de carácter. De cómo un equipo que ha vivido turbulencias en el banquillo quiere aprender a reaccionar con rapidez cuando el partido se tuerce.

Mientras los rumores de salida siguen girando alrededor de su nombre, Andrich marca su propia línea roja: se queda mientras sienta que el club le quiere dentro. La próxima decisión, como casi siempre en el fútbol, no se tomará en los titulares, sino en los despachos. Y en el vestuario.