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Anderson elige Manchester City: el nuevo rey de Manchester

Ryan Giggs, Phil Bardsley, un campo de golf en Portugal y un último intento desesperado por cambiar la historia reciente de Manchester. El escenario parece menor, casi anecdótico, pero de aquella charla informal salió una batalla perdida antes de empezar: convencer a Anderson de vestir de rojo y no de azul.

El centrocampista de 23 años, una de las grandes figuras de la Inglaterra de Thomas Tuchel en el Mundial 2026, escuchó, dudó… y eligió. Eligió el Etihad. Eligió al campeón. Eligió a Manchester City, al que no tardó en coronar como los “reyes de Manchester” en su primer partido con la camiseta celeste. Una frase que pesa más que cualquier eslogan de presentación.

El encuentro en Portugal que no cambió nada

Bardsley relató sin rodeos cómo fue aquel intento de seducción. Golf, sol y un objetivo claro.

“Estaba en Portugal a principios de verano jugando al golf con Giggs y vimos a Anderson en el campo y hablamos con él para intentar convencerle de que fichara por United”, explicó en declaraciones a Casinolyze.

El plan era sencillo: la leyenda, el exdefensa y el talento del futuro, frente a frente.

Anderson, según Bardsley, aún no tenía claro qué hacer. La duda duró poco. Cuando Nottingham Forest llevó la operación por encima de la barrera de las nueve cifras, la historia cambió de bando. City apretó. United se echó atrás.

El traspaso, por encima de los 100 millones de libras, convirtió durante unas horas al mediocentro en el futbolista británico más caro de la historia. Un precio que encendió el debate. Y Bardsley no se escondió.

“¿Más de 100 millones por un mediocentro defensivo como él? Si gasto ese dinero, quiero un jugador que me añada 30-40 goles por temporada. Eso es lo que busco por esa cantidad. Eso es valor”, sentenció.

United levanta el pie y cambia de plan

En los despachos de Old Trafford, el interés inicial por arrebatarle a su vecino el fichaje se evaporó en cuanto Forest se mantuvo firme en sus exigencias. Por encima de los 100 millones, la dirección deportiva decidió romper la baraja y abrir otro frente.

Michael Carrick, al mando del nuevo proyecto, se movió rápido. Sin Anderson, el foco se desplazó hacia otros perfiles y otros precios. Llegaron Andrey Santos desde Chelsea y, sobre todo, el capitán de Aston Villa, Youri Tielemans.

Ahí Bardsley cambió el tono. De la cautela con Anderson a la aprobación total con el belga.

“Fichar a Youri Tielemans por 35 millones es un negocio fantástico. Es un jugador probado en la Premier League, puede rendir y ha ganado trofeos”, subrayó, destacando la relación calidad-precio que United sí encontró en el ex de Leicester y Aston Villa.

El exdefensa fue más allá al analizar el mercado: “Creo que Manchester City y Tottenham pagaron de más por Anderson y Sandro Tonali. Sabía que con Elliot se iba a llegar a una cifra de más de 100 millones y no me sentía cómodo yendo a ese precio por él como jugador. Escucha, es extraordinario. Me gusta mucho”.

El elogio deportivo convivió con la crítica económica. Anderson, para Bardsley, vale en el césped, pero no tanto en el cheque.

Anderson, decidido: el campeón o nada

En el otro lado de la ciudad, el relato es muy distinto. Pese al interés del United, Anderson tenía claro su destino. Su irrupción con la selección de Tuchel en el Mundial le colocó en el escaparate más alto y el mediocentro entendió que el siguiente paso debía llevarle a un equipo que vive instalado en la élite.

Para él, ese equipo era City.

“En cuanto supe que City me quería, estaba absolutamente decidido a que este fichaje se hiciera”, confesó tras firmar su contrato de cinco años. Nada de medias tintas. “Quieres medirte en el nivel más alto. Estar en City significa que tengo esa oportunidad”.

Anderson reconoció también la velocidad con la que ha escalado en su carrera. “Ha pasado bastante rápido, pero creo que siempre creí que podía llegar a este punto, y este es el lugar en el que quiero estar”. Ambición sin complejos, en plena sintonía con el club que ahora le acoge.

La nueva era en el Etihad

Para Manchester City, el fichaje no es solo un refuerzo. Es un mensaje. Enzo Maresca, heredero del banquillo tras la etapa de Pep Guardiola y su paso por Chelsea, necesitaba una pieza fundacional para su proyecto. Anderson es esa primera piedra.

El club quiere mantener su dominio doméstico mientras renueva el corazón del equipo. Integrar talento nuevo sin perder la voracidad. Anderson encaja en esa ecuación: joven, contrastado en la élite internacional y con margen de crecimiento.

El mediocentro, por su parte, ya mira hacia su nuevo entrenador. Llega con referencias positivas de antiguos compañeros y con la convicción de que Maresca puede pulir aún más su juego en un contexto hiperexigente.

La primera prueba oficial no tardará en medir el impacto del fichaje. City se enfrenta a Arsenal en la Community Shield el próximo fin de semana, antes de iniciar la defensa del título de la Premier League en casa ante Bournemouth.

Entre el golpe de efecto en el mercado, las palabras de un mito de Old Trafford y la etiqueta de “reyes de Manchester”, una cosa queda clara: Anderson no solo ha cambiado de club. Ha elegido un bando en una ciudad que no perdona las decisiones tibias.