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Alkorta: Egos, no talento, afectan a Madrid

Alkorta apunta al vestuario: “El problema son los egos, no el talento”

En el Real Madrid de José Mourinho la gran incógnita no es táctica ni física. Es emocional. Es de jerarquías. Y Rafa Alkorta, exdefensa blanco y voz autorizada del club, lo resumió con crudeza: el mayor obstáculo para que el proyecto despegue no está en las botas, sino en las personalidades.

“Desde que llegó Mbappé, el problema ha sido de egos”, afirmó. “Nunca he entendido todo ese tema del ego, ni lo viví en un vestuario, pero la realidad es que la conexión no ha terminado de encajar”.

Mbappé garantiza 50 goles por temporada. Eso no se discute. La cuestión es cómo hacer que esa producción conviva con el fútbol de Vinicius en un mismo ecosistema competitivo, bajo un técnico que no suele tolerar zonas grises. Ahí entra Mourinho.

“Mbappé marca 50 goles por temporada y ojalá Mourinho consiga que los dos rindan bien juntos”, subrayó Alkorta. “Si Vinicius se queda, Mourinho le va a exigir cosas que otros entrenadores no pudieron sacarle. Seguro que ya le ha dejado claras sus expectativas”.

Vinicius, en el punto de mira… y cerca de renovar

Las palabras de Alkorta llegan en un momento clave para el brasileño. Sus representantes se han reunido con el Real Madrid para explorar la ampliación de su contrato, que expira en 2027. Según las filtraciones, las posturas se han acercado y ambas partes se muestran moderadamente optimistas.

El exdefensa celebra ese avance, pero no esconde el bisturí cuando analiza el rendimiento reciente del extremo: “La afición estará contenta de que esté cerca de renovar. Mourinho intenta hacer lo que ni Xabi Alonso ni [Álvaro] Arbeloa pudieron con la dupla Mbappé‑Vinicius. Han tenido muy poca química con balón y ninguna sin balón. Creo que los dos últimos años de Vinicius no han sido buenos”.

Ahí se condensa el reto. Con Mbappé aterrizado para ser el faro ofensivo y Vinicius en plena negociación para seguir siendo pieza estructural, Mourinho debe recomponer una sociedad que, hasta ahora, ha funcionado más por ráfagas que por asociación real. El diagnóstico de Alkorta es duro: talento a raudales, entendimiento mínimo.

Mourinho busca la fórmula

Mientras los despachos trabajan en la letra pequeña del futuro de Vinicius, el césped empieza a dictar sus primeras sentencias. El Real Madrid continúa su preparación de pretemporada con un amistoso ante Ferencvaros el sábado. Cuatro días después, otro ensayo ante Deportivo La Coruña. Dos pruebas, dos contextos distintos, un mismo objetivo: que Mbappé y Vinicius se encuentren por fin en el juego.

Mourinho sabe que el calendario no le dará demasiado margen. El 22 de agosto, en el RCDE Stadium, espera Espanyol en el estreno de la Liga 2026/27. Para entonces, el técnico portugués necesitará algo más que destellos individuales: querrá automatismos, movimientos coordinados, solidaridad sin balón. Justo lo que, según Alkorta, no ha existido hasta ahora entre sus dos estrellas.

El portugués ha construido equipos campeones domando vestuarios complicados, encauzando egos poderosos y convirtiendo fricciones internas en combustible competitivo. En Madrid le aguarda un desafío de la misma naturaleza, pero con un foco mediático aún mayor y dos figuras que reclaman protagonismo absoluto.

Los amistosos ante Ferencvaros y Deportivo La Coruña no decidirán títulos, pero sí pueden marcar el tono de una sociedad llamada a dominar Europa. Si Mourinho logra que Mbappé y Vinicius se miren y se entiendan, el resto de la Liga tendrá un problema. Si no, el verdadero partido del Real Madrid se jugará, una vez más, puertas adentro.