tribunadegol full logo

Afolayan brilla en victoria del Blackburn sobre Millwall

Las primeras voces de la noche no fueron de apoyo. Antes de que el balón echara a rodar en Ewood Park ya tronaban los cánticos de “Venky’s out”, un estadio inquieto, cansado, mirando más al palco que al césped. Pero Dapo Afolayan, que cumplió 29 años el viernes, decidió cambiar el guion. Y lo hizo a lo grande: con un doblete que sostuvo al Blackburn en un triunfo vital por 3-1 ante un Millwall que se marchó mordiéndose las uñas.

El ambiente era espeso, pero el partido arrancó con los visitantes más sueltos. Millwall entró mejor en el choque, más firme, más claro con balón. Su única ocasión real en ese tramo llegó en el minuto 11, cuando Balazs Toth se estiró abajo para repeler la volea rasa de Camiel Neghli. Aviso serio, pero sin castigo.

Blackburn tardó en encontrar ritmo. Cuando lo hizo, apareció Todd Cantwell: un disparo seco que obligó a Max Crocombe a una buena parada y que encendió al público por primera vez. Era la señal de que los Rovers empezaban a despertar.

Un toque de genio antes del descanso

El gol que rompió el partido nació de un despiste defensivo y terminó en una genialidad. Sam Morsy recibió con demasiada libertad al borde del área. Su disparo salió centrado, sin demasiada intención, pero ahí irrumpió Afolayan. Un toque improvisado, un taconazo sutil a escasos metros de la portería, y el balón se coló en la red de Millwall en el minuto 41. Primer gol liguero del atacante con el Blackburn y, de golpe, un Ewood Park que pasó del enfado al aplauso.

El tanto no apagó del todo el runrún en la grada, pero sí cambió la energía. El equipo de Tony Mowbray se marchó al descanso por delante y con la sensación de haber encontrado a su hombre del partido.

Golpe de Millwall… y respuesta inmediata

La segunda parte arrancó torcida para los locales. Gady Beyuku entró desde el banquillo y su primera acción fue un desastre: dejó que Tairyk Arconte se le colara por la izquierda y terminó derribándolo dentro del área. Penalti claro.

Lyndon Dykes agarró el balón con decisión y no dudó. Tercer gol de la temporada para él, disparo potente al centro y empate en el marcador a los seis minutos de la reanudación. El aire en Ewood Park volvió a enrarecerse.

Pero el Blackburn no se desmoronó. Todo lo contrario. En el minuto 58, Afolayan tomó el mando. Recibió cerca del círculo central, levantó la cabeza y arrancó. Superó un intento de entrada, avanzó sin oposición y, ya a la frontal, soltó un zurdazo raso, seco, directo al rincón desde unos 18 metros. Golazo. 2-1 y el estadio, esta vez sí, rugiendo de verdad.

Millwall llegó a celebrar un tanto poco después, con Arconte empujando a la red tras un saque de banda largo y una acción embarullada en el área. El festejo duró segundos: el árbitro señaló falta en el barullo y anuló el gol. Alex Neil no se lo podía creer.

Millwall perdona y lo paga

El partido se abrió. Millwall no se rindió y empezó a castigar por bandas. Zak Sturge puso un centro raso que encontró a Arconte en el segundo palo; el atacante se lanzó al suelo, pero solo logró desviar el balón fuera. Ocasión clara desperdiciada.

Poco después, Mark Sykes dibujó un centro perfecto desde la derecha. Dykes apareció donde debía, se elevó y conectó el cabezazo… pero lo mandó fuera, muy cerca de la portería. Era la oportunidad para el 2-2. Era, también, la que Millwall acabaría recordando de camino al vestuario.

Arconte siguió siendo una pesadilla. En el 73, encaró a Tom Atcheson, lo desbordó con facilidad y se plantó en el área. Su disparo llevaba veneno, pero Hayden Carter se cruzó en el último instante y desvió por encima del larguero. El Blackburn resistía a base de intervenciones puntuales y nervios de acero.

Desde el banquillo, Neil seguía masticando la decisión arbitral sobre el gol anulado. “El cuarto árbitro me dijo que fue por un agarrón de Cooper, lo cual es increíble porque ambos están esperando el balón”, protestó después. Para él, el partido se decidió en esos pequeños detalles que cambian la historia de una tarde.

Gudjohnsen sentencia y Mowbray encuentra a su hombre

Con Millwall volcado, el golpe final llegó en una contra de manual. Andri Gudjohnsen, que había entrado desde el banquillo, bajó un balón, lo protegió con oficio y abrió a la carrera de Jayden Fevrier. El joven extremo levantó la cabeza y se la devolvió al islandés, que apareció en el área para colocar, con calma, su tercer gol de la temporada ajustado al palo. Minuto 90 y partido sentenciado: 3-1.

El gol desató por fin un alivio genuino en Ewood Park. No era solo el resultado; era el fin de una racha de cuatro partidos sin ganar. Un respiro para Mowbray, que no dudó en señalar a su protagonista.

El técnico recordó al Afolayan que conoció en Bolton: “Muy directo, positivo y agresivo. Es un chico muy brillante e inteligente, le encanta el fútbol”, explicó. También habló de su carácter, de cómo discute, de cómo entiende lo que se le exige. Para Mowbray, ese rol por la izquierda ya tiene dueño, aunque insiste en que aún tiene margen para aprender y crecer.

En el otro banquillo, Neil veía el partido de otra forma: “No creo que hubiera un equipo dominante. No fuimos brillantes, ellos tampoco, pero fueron más clínicos en los momentos clave. Y a este nivel, esa es la diferencia”, lamentó. Millwall encadena tres derrotas en cuatro partidos de liga y, lo que duele más, se marcha con la sensación de haber dejado escapar algo que tuvo en sus manos, sobre todo en las botas de Dykes.

El Blackburn, entre cánticos de protesta y dudas en la grada, encontró en Afolayan y Gudjohnsen un argumento poderoso para creer que la temporada aún puede girar. La cuestión es si este impulso será solo una noche de alivio… o el punto de inflexión que estaban esperando.