Aasgaard rescata al Rangers en el debut de McInnes
Thelo Aasgaard necesitó solo un instante de calidad para cambiar el tono de la noche y evitar que el estreno de Derek McInnes al frente de Rangers se convirtiera en un tropiezo sonoro. Un gol preciso, frío, que sostuvo a un equipo todavía desajustado y selló un 1-1 con sabor a alivio más que a celebración ante Dundee United en Tannadice.
El primer tanto oficial de la Scottish Premiership 2024-25 llevó la firma de Lachlan Rose. Y llegó como aviso serio para un Rangers que arrancó la temporada sin control ni pulso con el balón. United golpeó primero y lo hizo con determinación, castigando la falta de orden de los visitantes y marchándose al descanso por delante.
Rangers nunca terminó de mandar en la primera parte. La posesión fue más un problema que una herramienta: lenta, previsible, sin líneas claras de pase. Cada pérdida encendía a la grada local y daba aire a un Dundee United cómodo, compacto, sin necesidad de grandes alardes para parecer más hecho.
El descanso cambió el guion
McInnes adelantó líneas, el equipo empezó a ganar duelos y, con ello, metros. De pronto, Rangers mordía. Llegaban las segundas jugadas, se jugaba más cerca del área de Ivor Pandur y United ya no salía tan limpio. La sensación de peligro empezó a acumularse y, al minuto 56, la presión encontró su recompensa.
Aasgaard apareció donde marcan la diferencia los jugadores con temple. Recibió, encaró y definió con una calma que contrastó con la urgencia del momento. Un remate brillante, ajustado, que dejó sin respuesta a la defensa local y devolvió a Rangers al partido. El tanto no solo igualó el marcador; encendió la idea de una remontada en el debut de McInnes.
Parecía el punto de inflexión. Durante unos minutos, Dundee United quedó metido en su propio campo, obligado a resistir. Sin embargo, el ímpetu visitante no se tradujo en ocasiones claras. El conjunto de Tannadice ajustó líneas, cerró espacios por dentro y fue apagando, poco a poco, la ola azul.
Y entonces llegó la oportunidad que pudo decidirlo todo… para el lado contrario.
A ocho minutos del final, Daniel Bennie, recién salido desde el banquillo, dibujó el pase de la noche: un envío con efecto, perfecto, que dejó a Jesse Randall solo ante el guardameta Ivor Pandur. Escenario ideal, tiempo de sobra, el partido en sus botas. Pero al extremo neozelandés le faltó lo único que no se puede entrenar en ese instante: convicción.
Intentó una vaselina tímida, blanda, que Pandur atrapó sin despeinarse. Más un gesto de duda que de clase. Dundee United se llevó las manos a la cabeza; Rangers respiró profundamente. Esa acción fue el recordatorio de que el punto, visto lo visto, podía no ser tan mal negocio.
El tramo final se jugó con más tensión que fútbol. United se aseguró de cortar cualquier conato de transición rápida, Rangers ya no encontró la chispa del inicio de la segunda mitad y el 1-1 quedó sellado sin más sobresaltos.
Para McInnes, el estreno deja una mezcla conocida: un resultado aceptable, un rendimiento irregular y la certeza de que el margen de mejora es amplio. Para Dundee United, la sensación de que dejaron escapar algo más que dos puntos en su propio estadio.
Mientras tanto, el telón de la Premiership apenas empieza a levantarse. Celtic iniciará la defensa del título en casa ante Dundee el lunes por la noche, y Hearts, subcampeón del curso pasado, visitará a Aberdeen el sábado. La temporada ya ha lanzado su primer aviso: nadie tendrá tiempo para acomodarse.






